
McGrady está imparable. Me encanta llegar a un ordenador, meterme en la página de la NBA, y ver que T-Mac ha metido 35 ó 36 puntos. Es el auténtico jugón de la NBA ahora mismo, aunque muchos no lo quieran ver. El máximo exponente de "¿Por qué todos los jugones sonríen igual?". Sale con su cara de dormido, y enchufa con facilidad asombrosa. Juega en un buen equipo, pero los balones son muchas veces para Yao. Eso sí, si se la dan a él, la mete.
Yo en cambio, cada día soy peor. Está claro que no entreno, que cada día me duelen más cosas... Pero la cosa es que no se puede hacer el ridículo en el campo. Como dijo Cardoso el año pasado en MotoGP, "Yo para hacer el ridículo no corro". Pues eso.
Así que quedan dos opciones. O retirarse para quitarse los problemas de encima, o llegar al siguiente partido, coger el balón, y pensar en la historia de Michael Jordan y Grant Hill.
"Estaba en un partido de entrenamiento del equipo olímpico del 92.El primer día tuve que defender a Michael y trataba de que no recibiera el balón. Entonces me dijo "Mira, chaval, esto no es Duke. Yo recibiré el balón cuando quiera y haré con él lo que yo quiera." Analizando sus palabras, te dabas cuenta de que tenía razón"
Otro día cuento alguna de Penny Hardaway. Un crack, hasta tenía una carpeta suya de su super época en Orlando.
1 comentario:
Cué cué cué!!!! -dijo Zapico de Oca
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