martes, 6 de noviembre de 2007

Mírala, mírala, mira a esa chica...

Hoy he visto a una chica preciosa de mi cole en el metro, pero me ha dado vergüenza y no la he saludado. Luego hemos tenido clase sólo un ratito y he perdido unas cuantas partidas al mus. Después he ido a arreglar mis papeles en la facultad, y me dice el secretario que está un poco ocupado, lo que me ha recordado al portero de la broma de "Cabeza-huevo", cuando dice "Ahora no puedo yo, estoy un poquito ocupado". Le digo que si está por la tarde y me dice que sí. Voy por la tarde antes de clase y el tío no aparece en una hora. Doy la clase y al metro, y veo en el panel 8 minutos. Locura. Me pongo a oír a Quique y sonrío varias veces al escuchar alguna canción. Llego a casa y me voy a la de mi tía, al cumpleaños de mi primo, y me dice que le tengo que arreglar el ordenador. Y vuelvo por fin a casa y tengo que hacer una práctica ya de ya. Y en lugar de eso, me pongo a pensar en la chica preciosa.

Por cierto, hoy me han llamado señor. Ha sido muy bueno.

Ah, la chica preciosa "se parece" a mi Kristin Kreuk.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Q sepas Mcjordan, que me parece tremendamente lamentable que a estas alturas (9 de noviembre) no hables tanto de tu vida en este blog y no hagas mención ninguna del "Redundante", ese ser tan fascinante que ha aparecido en nuestras vidas. Asi que ya sabes, comenta...
Nos vemos en clase

P.S.: que buena esta la moza esa...

Andriy McJordan dijo...

Sin duda tiene Vd. razón, Don Anónimo que ya me has dicho quién eras.
Prometo narrar las historias de redundancia que se dan en nuestra clase, para gozo y disfrute de todos.

Un saludo, y gracias!