domingo, 11 de noviembre de 2007

Españoles Hidalgos Valientes

Esta vez no fue puente, pero fue un finde de tres días. Lo cierto es que de nuevo aprovechadísimo, lleno de cosas míticas añadidas a los deportes de siempre.
Hemos jugado al pro en su novedoso modo comunidad, en el que guardan las estadísticas para disfrute de unos y humillación de otros.
Hemos salido con la ocasión del cumpleaños de Sanz, y como cada año nos juntamos decenas de pilaristas, para nuestro regocijo y mofa. Cantamos el himno a voz en grito en LCDLC, tapando la música, ante los anonadados ojos del resto de personas que estaban en el local. Después, mientras alguno iba abandonando la causa, unos cuantos berreaban cosas como "Camarerooo! Quéee! Camarerooo! Quéee! Camaareerooooo!!! Quéee!! Una de canapés! Una de canapés?!? Canapés, que me ves cruzo la pared..."

Y en lo deportivo, también estuvo completito.
El sábado partido de las Viejas Chirimoyas, con sólo 6 integrantes para jugar. Partido muy divertido, me lo pasé como un enano, y metí 17 puntos, todo un logro. Casi acabando, en una entrada en la que iba sólo me mataron, y en la caída choqué con el escalón que hay, provocando contusiones y cortes en el brazo. Eso sí, para el árbitro no fue falta. Llegué a casa tan destrozado que estaba super contento. Lo había dejado todo y más en el campo. Por cierto, que perdimos de nuevo, este año estamos jodidos.
El domingo en fútbol estrené mis preciosas botas amarillas con azul de Umbro, que me encantan. Y las estrené con victoria. Esta vez no marqué, pero jugué bastante bien, y sobre todo dándolo todo en la presión.

Hubo muchas más cosas, como la quedada para jugar a basket donde desgraciadamente el gran Piñero se lesionó, y tuve que volver conduciendo su coche tuneado, con ciertas dificultades por cierto.

Por último, comentar... ¡¡¡¡¡TÚ!!!!! (...) ¡¿POR QUÉ NO TE CALLAS?!
Grandioso, me encantó. Siempre me hizo gracia que los que SIEMPRE llaman fascistas a otros, son los más fascistas de todos, y los que menos respetan. Además, eso de hablar para no dejar al otro hacerlo es una táctica de debate lamentable.

Hasta otra, que sigo molido del fin de semana.

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