lunes, 6 de mayo de 2013

La una y media

Se pasan las horas del día volando. Tan volando que de nuevo es tarde para volver a levantarse pronto mañana.

Tenía, o más bien, tengo una entrada a medias de Milán, de esas que hacen daño, porque estaba quedando bonita pero la tuve que dejar a medio hacer, y luego entras en el dilema de esperar para publicarla o seguir con otros menesteres. Al final, como se ha quedado ya anacrónica, proseguiremos con nuestras andanzas, y si es que un día vuelvo a sentirme inspirado, y lo que es más importante, con tiempo, volveremos atrás para acabar de dar forma a las aventuras italianas.


Y escribo hoy con el intento de desahogo que viene de Getafe, habiendo naufragado en aquel infame campo contra ese insípido equipo, con unas gradas vacías en un lunes que al final se hizo demasiado largo. Un error garrafal de Markel, que no es el primero ni será el último si sigue jugando, hundió a una Real que veía una vez más un partido con optimismo.
En fin, todavía somos nosotros los que estamos arriba, y podemos permitirnos un empate más, si es que el Valencia consiguiese ganar todo lo que le queda.

El trabajo sigue igual, interesante e intentando aprender y hacer currículum. Veremos en qué acaba todo, pronto saldrá algún cambio seguro. Por otra parte el proyecto de la universidad va a trancas y barrancas, y lo peor es que estoy yo tirando del carro. Espero que quede en una simpática anécdota en un par de meses.

Y El Manantial de Ayn Rand cada vez más interesante. Tengo el segundo tomo, que se cae a pedazos, curtido de viajes de metro y convertido en un Caronte de los sueños.

No hay comentarios: