jueves, 16 de septiembre de 2010

Gracias

Dios mío, de repente me han dado unas ganas de llorar terribles. Hay mucha gente que voy a echar de menos, de verdad. Todos saben quienes son, pero los que más, aunque lo sepan, quizá no lo suficiente. Y es que, a veces resulta muy difícil demostrar el amor por tus amigos, y sobre todo, por tus padres. Reconozco, que en ese momento en que he puesto la cara de No-Voy-A-Llorar-Pero-Tengo-Una-Maldita-Buena-Razón-Para-Hacerlo™, he parado un momento, y le he dado las gracias a Dios por tener estos padres. Son lo más grande de mi vida, y si yo soy algo es gracias a ellos. Y casi lo mismo para mis hermanos.

Esta va a ser una de las últimas (si no la última) entradas de momento. Mañana tendré examen, papeleos, intentos de ver a gente, y por último, dormir un rato antes de partir. Gracias a todos. Os veo cuando queráis, y os llevo en el alma.

Lo dejo ya, que al final sí que lloro.

1 comentario:

Mac dijo...

bacalá!!! ;)
TQM