Las despedidas se suceden y la nostalgia se acrecienta a cada minuto, incluso sin haber partido todavía a la aventura. Como suele decirse, el mundo sigue girando a su ritmo habitual, mientras que yo voy a otro compás, puede que más rápido o puede que más lento, pero sin duda diferente.
Volvía esta tarde en el coche, sentado detrás, y al escuchar All These Things That I've Done mientras veía esas luces amarillas a la entrada a Madrid se me caían las lágrimas. Como si de un videoclip se tratase, con toques épicos, con las farolas desfilando ante mis ojos mientras cantaba aquello de que quiero brillar en los corazones de la gente...
Pese a todo vamos a intentar estudiar un rato, aunque cueste una barbaridad. Con un poco de suerte acabamos la semana sacando algo y con El Último Español Vivo sobre la faz de la tierra defendiendo el honor patrio y batiendo un récord más. Así sea.
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