domingo, 5 de septiembre de 2010

¡Ese muchaaaacho!

Los días se suceden imparables, se deslizan ante mis ojos, como si el mundo se moviese igual que lo hizo siempre pero yo me hubiese quedado parado, inmovilizado ante mi futuro próximo. Expectación. Pierdo el tiempo como si nada importase porque me voy en apenas días, cuando otros dan el do de pecho encaminándose a un nuevo destino, cerrando un ciclo que quizá fue largo, pero que dio oportunidad de juntar a cracks y menos cracks.
Aún así, los últimos coletazos de la noche madrileña, son un auténtico escándalo. Y es que a veces, de vez en cuando, surge esa magia que hace que aunque las mañanas sean tristes, recuerdes los míticos detalles rodeado de aquellos individuos a los que quizá eches tanto de menos.

Y no hase falta desir nada más...

No hay comentarios: