lunes, 26 de julio de 2010

Prólogo - El viaje

Me levanté unas dos horas despúes de haberme dormido, y todavía con prisas de última hora y muchísimo sueño. Poco después, ya estábamos buscando el autobús que nos llevaría a Soria. Estaba preocupado por el tema de las bicis, porque se dice que los conductores no se alegran mucho de verlas. Cuando al fin descubrí nuestro bus, el conductor, efectivamente, dio un resoplido y nos dijo que las bicis lo último, que primero el equipaje. Minutos después, nos decía dónde ponerlo, y el dormilón y yo nos pusimos a ello. Fue difícil, pero encima de unas maletas, y de una caja muy grande que llevaba una bici embalada dentro, conseguimos meterlas, pese a que el conductor estaba un poco nervioso.
El viaje transcurrió sin mucha historia, aunque yo tenía un poco de "miedo" de quedarnos dormidos e ir hasta Logroño, pero en realidad no había por qué temer.
En Soria metimos las bicis mejor, porque había un hueco entero para nosotros, y así no cabía la posibilidad de romper o manchar nada. Bueno, miento, porque una tía decidió que su maleta debía ir ahí apartada del mundo, pero decidimos quitarla sigilosamente. Luego se quejaría de que por qué su maleta estaba ahí, quizá debí dejarla ahí debajo de las bicis, le hubiese gustado más seguro...
De nuevo sin novedad en el viaje, aunque cabe destacar que creo que un pájaro se estrelló contra el autobús.

Ya en Pamplona, teníamos un buen rato que cubrir hasta que saliese el último bus, el que nos llevaría a Roncesvalles. Nos acomodamos en una especie de parque gigante que rodea unas murallas, y fui a comprar comida. Después estuvimos ahí tirados un rato, con el dormilón dormitando, y otro rato después yo me fui a dar una vuelta. La ciudad estaba bastante vacía, al menos por la zona que fui, y sin casi gente por las calles. Supuse que estaba lejos de la zona vieja, pero no sé...
El caso es que al fin llegó la hora del autobús, y aquí el conductor se encargaba de colocar las bicis, y se notaba que tenía experiencia y eso. Me dijo que quitase las alforjas, pero le puse cara de pena y le dije que estaba complicado y al final no hizo falta.



Por fin llegamos a Roncesvalles, tras unas cuantas curvas de herradura, que hubiesen hecho las delicias del Chava, y recogimos las bicis, las montamos, y nos fuimos a preguntar al albergue. Desde ahí nos mandaron a un campamento, por ser ciclistas. El campamento, a escasos metros del albergue, consiste en unos cuantos contenedores de esos como de barco, incluyendo uno para las bicis. No está mal, un poco cutre el baño, pero lo normal... Lo llevan dos chicas y un chico muy jóvenes, creo que son scouts.
Y nada, ya estamos en la cama. El dormilón creo que durmiendo para variar. Hace un poco de frío, aunque hay hasta climatizador aquí... En la habitación hay dos parejas de tíos, ciclistas también. Son más mayores, y la verdad es que me han parecido así como mal preparados por así decirlo. Igual es que como yo ya estuve, hay cosas que para mí son normales y para ellos no... Además, hay otro ciclista, y un chico coreano que estudia economía. Le he oído decírselo a otro por aquí... También le he visto escribir un diario o algo así. Y bueno, nada más por hoy... Mañana empezamos de verdad, no sé hasta dónde haremos, he estado mirando e igual hasta Puente la Reina. Ya veremos. No he podido preguntar por aquí porque los del albergue no entienden ni papa de español...
En fin, eso es todo.

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