Yo, personalmente, comentaba esta tarde que no lo he asimilado todavía. Nadie me creerá, pero ya no recuerdo lo que es estar en Primera. El día que bajó la Real, yo era el hombre más triste del mundo, pero alcé mi cabeza y me dije, tú eres hoy más de la Real que nunca. Desde ese día, cada vez que la Real sufre un mazazo, yo me enfundo mi jersey, o mi camiseta o mi niki de la Real. Por todo eso, he sufrido como nadie estos tres aciagos años. Cada fin de semana, en cada patatal de Segunda, allí donde iba la Real, allí donde se han roto piernas e ilusiones, allí estaba mi corazón, en un puño, sufriendo. Y por eso yo hoy no me he alegrado tanto como para hacer ninguna locura. Porque, en lugar de eso, he descargado una terrible tensión, acumulada en tres años, que me invadía. Después de soltar ese lastre, no he sido capaz de albergar más emociones. Más bien, como diría el Míster Luis, estoy contento sin presumir.
Y bueno, aunque no me acuerde, ya empezaré a recordar este verano, con la ilusión de los fichajes, las apuestas, los piques y todo lo demás. He sufrido tantísimo que ahora va a ser muy fácil animar. Y cuidado con nosotros, no os olvidéis que somos la Real Sociedad.
¡Aupa Real!
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