Y es que El Último Español Vivo volvió definitivamente. Para despejar toda clase de dudas, ganó su quinto Roland Garros, contra el único que le había derrotado en suelo francés, y recuperando además el número uno mundial.
Eran muchos los que no creían en él. Como ha dicho su tío, debe ser duro ver en los periódicos las dudas sobre si volvería a ser el mismo. Y es que, como he comentado muchas veces, Rafa nos había acostumbrado a la gloria cada dos domingos. Victoria tras victoria, duelos apasionantes contra Federer, y no sólo ganando en tierra batida (que según Federer es muy fácil), si no también en el verde de Wimbledon, o en pista dura, como mis amadas Olimpiadas donde Rafa la liaba con los del basket.
El Último Español Vivo reina de nuevo en París, allí donde le pitaban, donde el año pasado cayó contra Soderling, medio lesionado. Pero Rafa nunca se excusó. Y ahora ha vuelto y ha hablado sobre la pista, ha demostrado que sigue siendo Nadal, y que como siempre va a pelear cada partido, cada punto, cada pelota.
Me alegro muchísimo por él, porque tras el durísimo año, ya tiene otro Grand Slam. También me alegro por su tío, una persona que me cae genial, siempre sensato, caballero, inteligente. Y en fin, me alegro por todos los que amamos a Rafa, los que vibramos con él, los que levantamos el puño cuando él lo hace. Para mí es el orgullo de España, el mejor deportista de nuestra historia. Muchas gracias por todo Rafa. Eres el más grande.
El fin de semana deja también más noticias agradables para mí. La Real se acerca a la Primera división más que nunca. Un empate en uno de los dos partidos que quedan bastaría para subir. Can't wait.
Además el Baskonia a la final tras ganar al Madrid en el quinto partido. Grande Tiago. Ahora toca el invencible Barcelona. A muerte.
A ver cómo se da la segunda semana de exámenes. La primera me ha dejado tocado, pero no hundido. Habrá que luchar, as always.
Os dejo con la página de esta semana de Tute.
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