El nuevo episodio de Bones trató de sacarme de mi particular depresión post-vacacional, en la que me hundo profundamente siempre que hay que reanudar las clases. Y no es un tópico ni lo digo por decir, es algo que me afecta seriamente y que algún día debería solucionar
Lo cierto es que el episodio algo ha ayudado porque como siempre me he reído mucho.
El resto del día trasncurrió sin mayor novedad. Sin necesidad de enloquecer por un 60% de descuento, pude despotricar de la gentuza que dice descambiar, y reírme de las señoras y algún chaval con demasiado afán de protagonismo, pero todo desde el sillón de casa.
Mañana más y probablemente mejor.
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