El pasado domingo, la Real ganaba al Rayo en Anoeta, hasta que un penalti en el descuento se llevó 2 puntos de San Sebastián. El caso es que un minuto antes de tal fatídico desenlace, hubo una falta de amarilla clara a Diamé, jugador del Rayo. Ya tenía una. Prieto, el que recibió la falta, pidió la amarilla al árbitro. Recibió como contestación, "Tranquilo, que vais ganando". Así es el asunto.
Hoy publicaba el Noticias de Guipuzcoa una entrevista a Martí. Gran jugador que casi nos lleva a Primera el año pasado. Increíble esta parte.
Martí se quedó impresionado con el ambiente del vestuario realista: "Lo de los compañeros del vestuario de la Real es fuera de lo normal. Está a otro nivel, sobre todo en el sentimiento. En otros clubes, como el Mallorca, el Sevilla o Tenerife hay tres o cuatro jugadores de la cantera, allí había 13 y hace que los demás nos involucráramos. Por ese sentimiento, hay jugadores que no se quieren ir a un grande, al Madrid o Barcelona, y dicen que se quedan en la Real en Segunda porque es su familia. Eso no es normal y te lo transmiten los compañeros".
La ciudad también le marcó: "Para mí Donostia ha sido maravillosa. La gente es prudente, culta y respetuosa. Tenía medio apalabrado el seguir si hubiéramos ascendido".
Hoy monotemático, mañana más.
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