martes, 6 de enero de 2009

Entre la ilusión y los exámenes

Las Navidades agonizan, pero se no se resignan y dan sus últimos coletazos sacudiendo la nieve que le quedaba y repartiendo ilusiones y regalos de parte de sus Majestades los Magos. Fue el de hoy un día repleto de alegrías. La mañana despertó mostrando preciados regalos, y poco más tarde internet se rebeló. Trataba yo de hacer amistad con la red Wi-Fi pero esta se mostró en desacuerdo con mis objetivos, y estuvo un rato inactiva a la espera de comprobar mi reacción. Yo probé la mítica táctica de apagar y encender el router, apagar y encender el ordenador, pero al final tuve que sacar todo mi potencial y la ayuda de una buena tostada, conectar el router con cable al ordenador, y pedirle por favor a la conexión que volviese. Ante mi cambio de actitud se mostró servicial y pude recuperar la preciada ADSL.
Tras toda esta aventura acudí a la obligada cita con Dios, para posteriormente iniciar todo el plan del abastecimiento de comida y su posterior consumo.
Fuimos raudos y serviciales a la compra del increíble Roscón de Reyes, con nata y sin nata. Transporté la preciada carga hasta casa de mi abuela y allí pudimos disfrutar de una buena comida.
La tarde transcurrió por los habituales derroteros de una tarde de Reyes, con juegos y esperando al chocolate con roscón que hace de merienda y de cena. Cuando cumplimos el deber de todo hombre en un día seis de enero, es decir, atiborrarse de roscón, pude volver a casa y visionar la nueva temporada de House, que sigue pidiendo a gritos la vuelta de Chase al protagonismo de las primeras.
El día de Reyes se escapa mientras Houston pelea contra Philadelphia para salir de su negativa racha, que seguramente dependa de lo que haga T-Mac.

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