Una noche más, desde que se convirtieron en el tiempo de estudiar por defecto, acabando a las tantas el deber del mañana. Época tranquila de exámenes, aunque no debería serlo, porque aunque este par de semanas estoy tranquilo, luego se vienen cosas duras.
Mientras tanto San Antonio pierde para mi desgracia y manda a Splitter a casa (o a las Olimpiadas mejor dicho), y Boston lucha por llegar a las finales. Al final quedarán los dos que no me gustan, pero oye, eso que me ahorro de perder el tiempo viéndolo.
Y así se va consumando el tiempo de la cuenta atrás, en la que ya ni tengo lectura porque me parece demasiado irresponsable empezar un libro en plenos exámenes tras acabar The Picture of Dorian Gray. ¡Qué desgracia!
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