Dos leyendas. Dos tremendas alegrías en este lunes.
Ayer era Rafa Nadal. Aquí, en mi entrada de ayer, su etiqueta es "Rafa Nadal". La incertidumbre del partido suspendido era demasiada, pero hoy ya ha vuelto a ser El Último Español Vivo. Justo como lo tenía que hacer. Salir, romper, aguantar, y romper para el 5-7 definitivo. Este Roland Garros era distinto a otros, y lo demostró porque se emocionó sobremanera (teniendo en cuenta que era el séptimo) y volvió a las andadas saltando a la grada para abrazar a su familia, además de otro emotivo abrazo con Gasol, y uno emocionante y efusivo con su tío Toni. Que, por cierto, puede que explique muchas cosas sobre lo que ha debido sentir Rafa los últimos meses.
Lo bueno de El Último Español Vivo es que siempre vuelve y nunca decepciona. Puede perder, y ya lo hacía con Federer, pero hay que hacerlo extraordinariamente bien para ganarle. Yo sólo le pido que gane las Olimpiadas otra vez. Allí, con sus amigos del basket, ser campeón otra vez le haría aún más leyenda. Luego ya, si eso, que gane algún Wimbledon más, y otro en Australia... Pero los Juegos Rafa, ¡los Juegos!
Y ya por la tarde noche, otra leyenda del deporte. Allí en Kiev con toda la gente volcada, con el corazón en un puño cuando caía al suelo y parecía roto, allí Sheva se hizo un poquito más inmortal. Con el brazalete de capitán con la palabra RESPECT, comandando una sorprendente Ucrania, presionando y gastándose como si fuese el último día. Falló una clara ocasión, la oportunidad perfecta para los ventajistas y su manida frase "Sheva ya no es lo que era". Sheva no lo es, porque ha sido el mejor delantero de la historia, pero tampoco lo era Jordan en los Wizards y seguía siendo tremendo. Así que Andriy Shevchenko siguió luchando y marcó dos goles de delantero centro. Y no dos goles cualquiera, porque el primero superó el mazazo del gol sueco, y el segundo dio ilusión a un país entero y les puso líderes de grupo. Y así cuajó una actuación legendaria, propia del 7 del Milan y de Ucrania.
Y es que, como decía un italiano en el Twitter,
"Immenso Sheva. Chi non si é emozionato é un problema suo".
Te queda bien el brazalete Sheva,
RESPECT.
Y así acaba un lunes de emoción. Con dos triunfadores de los que dices, se lo merecen. Lunes con montaje de IKEA incluido, desesperación de Titanium, canciones de los Strokes y leyendas vivas.