sábado, 14 de abril de 2012

Aberdeen

El día acaba, la noche por fin consigue hacerse dueña del tiempo, y las ideas se encienden y agitan en la cabeza. Tras una taza de café, con restos del día visibles por la habitación, sombras de los penaltis de Tiempo de Juego en el recuerdo y con Valtari una vez más en los auriculares, los apuntes por fin comienzan a hacerse paso. Aún así la mente sigue dispersa y recuerda al pizzero de la peli, o se evade hasta las playas llenas de olas con una cerveza prohibida en la mano y un horizonte imposible de alcanzar. Y así la vida sigue pareciendo una cuenta atrás, aunque hoy algunos decían que eso era lo mejor, el camino a la felicidad. Yo no sé si creérmelo o posicionarme con Juanma. De momento empezaremos por la Ley de Protección de Datos y ya habrá tiempo para lo demás. En fin, aquí os dejo, revolviendo entre los burdos intentos de alguien que se cree escritor y no llega a pensador. Bratsos.

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