Mágico Londres.
Nada más llegar sorprendente y bonito Parlamento y Big Ben. El famoso reloj, quizá más pequeño de lo que me imaginaba, con ornamentos dorados ostentosos, pero con ese toque de encanto que nadie sabe de dónde sale, quizá de su fama, quizá simplemente lo tiene... Un conjunto (Parlamento y Big Ben) realmente apasionante.
El exterior bonito, el interior no lo vi... No visitamos nada por dentro, no había tiempo. Habrá muchas ocasiones para volver, eso es seguro. Londres no es ciudad de una sola visita.
Allí cerca el London Eye, la famosa noria gigantesca desde donde ver todo Londres. Con su movimiento lento e inapreciable, cabinas llenas de gente, como una enorme rueda de bici dominando toda la ciudad.
El Támesis siempre cerca, con sus barquitos navegando, con las gaviotas posando, con tanta gente paseando a su vera...
Trafalgar Square no me impresionó tanto. Un árbol enorme adornaba la plaza. Los noruegos lo regalan para agradecer la ayuda en la Segunda Guerra Mundial desde el 47. Desde allí tomamos rumbo hacia calles comerciales.
Abrumadora la cantidad de gente que paseaba y compraba por las calles comerciales. Mucha mucha muchísima gente. De todo tipo de razas. No es una sorpresa la cantidad de razas y culturas que puedes encontrar en Londres. Una calle repleta de gente por las aceras, y de autobuses rojos de dos pisos por la calzada. Casi no se ven coches, sólo autobuses y taxis. Autobuses nuevos y viejos, de dos pisos y alguno de uno, taxis todos con la misma forma, para que la ciudad siga teniendo un aire especial, pequeños detalles, de los que marcan la diferencia.
Pinta de cerveza negra por la noche en el Pub Sherlock Holmes. Los camareros son hooligans ingleses. Muchísimas cervezas para elegir por unas cuantas pounds. Ambiente agradable, prohibido fumar, suena de vez en cuando la campana, quizá por propina, quizá por avisos de cierre de barra. Ingleses pasan la noche tomando algo con los amigos. Yo, simplemente, no podía irme sin tomar una cerveza inglesa, aunque ni siquiera me guste mucho.
Pinta de cerveza negra por la noche en el Pub Sherlock Holmes. Los camareros son hooligans ingleses. Muchísimas cervezas para elegir por unas cuantas pounds. Ambiente agradable, prohibido fumar, suena de vez en cuando la campana, quizá por propina, quizá por avisos de cierre de barra. Ingleses pasan la noche tomando algo con los amigos. Yo, simplemente, no podía irme sin tomar una cerveza inglesa, aunque ni siquiera me guste mucho.
Crucero por el Támesis al día siguiente para visitar el famoso Puente de Londres. Precioso. Frío terrible, acuciado por la proximidad del río. Me gustó mucho el puente. La Torre de Londres menos, nada especial, pero el puente es otra cosa. Colorido txuri-urdin en los arcos, lleno de gente fotografiándose, inmortalizando el momento. Coches y autobuses pasando, sin miedo a que se abra por la mitad de repente, como en una peli de acción. Una pierna en cada lado del puente observando el horizonte londinense. Gran momento.
Buckingham. Gente esperando como si de un concierto se tratase para ver el cambio de guardia. La bandera indica que la reina está allí. Todo lo que veo allí tiene cierto punto de megalomanía. Plaza gigantesca, palacio gigantesco, guardias con aspecto pintoresco... No tenemos tiempo para ver el cambio de guardia, así que continuamos nuestras andanzas.
Cruzamos St. James Park. Maravilloso. Un lago congelado es el hogar de multitud de aves. Desde palomas y gaviotas que pelean entre ellas hasta cisnes y aves raras de las cuales desconozco el nombre. Ardillas que se sienten las estrellas del show y que atraen la atención de la gente. Rápidas, ágiles y graciosas, recogen la comida que les dan. Le doy de comer a una que se sube a una vallita para recoger la mercancía. Luego, se sube al banco y posa para la cámara. Las palomas se resbalan caminando por el hielo. Las gaviotas son menos torpes y se manejan mejor. Acabamos por salir del bellísimo parque, yo con mi gorro estilo ruso tapándome las orejas por completo. Justo a la salida, un monumento a los caídos en las Primera y Segunda Guerra Mundial. Cerca de allí, en una plaza, hacen guardia unos soldados de esos que no pueden moverse. La gente se hace fotos a su lado. Aguantan estoicamente frío y tonterías a partes iguales de manera admirable.
Cruzamos St. James Park. Maravilloso. Un lago congelado es el hogar de multitud de aves. Desde palomas y gaviotas que pelean entre ellas hasta cisnes y aves raras de las cuales desconozco el nombre. Ardillas que se sienten las estrellas del show y que atraen la atención de la gente. Rápidas, ágiles y graciosas, recogen la comida que les dan. Le doy de comer a una que se sube a una vallita para recoger la mercancía. Luego, se sube al banco y posa para la cámara. Las palomas se resbalan caminando por el hielo. Las gaviotas son menos torpes y se manejan mejor. Acabamos por salir del bellísimo parque, yo con mi gorro estilo ruso tapándome las orejas por completo. Justo a la salida, un monumento a los caídos en las Primera y Segunda Guerra Mundial. Cerca de allí, en una plaza, hacen guardia unos soldados de esos que no pueden moverse. La gente se hace fotos a su lado. Aguantan estoicamente frío y tonterías a partes iguales de manera admirable.
Visitamos más calles de Londres para acabar llegando a la zona de Covent Garden. Hay puestos de mercadillo y quedan rastros de decoración navideña. Una mujer negra canta con poderosa voz piezas famosas de óperas en un café al aire libre. Se vende desde porcelana hasta vinilos. Me gustaría echarles un ojo, pero me da pereza ponerme a remover en el puesto.
Viajamos en uno de los autobuses rojos hasta la Catedral de St. Paul. Es una zona más concurrida por trabajadores. Alguno mira raro a nuestra manera de vestir. Los ejecutivos van vestidos normal, sin prendas de abrigo fuera de lo corriente. Como mucho se ve algún gorro. Incluso se ven algunas mangas de camisa por ahí. La zona del The Royal Courts Of Justice es muy bonita. Los edificios tienen un aire imponente. La Catedral es muy grande y tiene toques que recuerdan a Grecia o así. Por dentro no la visitamos, cuesta dinero y no merece la pena para el poco tiempo del que disponemos. Callejeamos un poco más y acabamos por coger otro autobús aprovechando nuestro vale para todo el día. Vamos viendo toda la ciudad desde el segundo piso. Un hombre negro se monta en el autobús insultando al conductor (también negro por cierto) y blasfemando y gritando estupideces. Un estúpido impresentable. Vamos bordeando Hyde Park hasta que bajamos. Comemos algo por allí y enseguida cae la noche. Visitamos el famoso Harrod's. Decepcionante. Aún así algunos souvenirs caen, de esos que siempre quieren las mujeres, como la típica bolsa de Harrod's que tanto se ve. Acabamos por volver a la zona del hotel, dar una vuelta y cenar por allí.
El último día subo al London Eye. No me quiero ir sin subir, aunque sé que tampoco será increíble. Antes de subir te ponen una peli en 3D. Música de Coldplay. Buenas vistas desde muy alto, encima del río. Se ve todo Londres. Hago unas cuantas fotos.
Al bajar compramos un par de souvenirs más, incluída una bufanda del West Ham, aunque no para mí. La aventura llega a su fin. Heathrow espera para volver a casa.
Un par de cosas más que contar.
Los ingleses muy amables y tremendamente educados. Dicen que si hablas mal de España eres español, pero aquí no somos así. Enseguida te piden perdón, si te cortan el paso, si al darse la vuelta en una tienda te rozan... Todas las preguntas que hice fueron respondidas perfectamente y facilitándome las cosas... En especial el señor del metro que hasta nos compró él los billetes (con nuestro dinero evidentemente) y nos abrió la puerta para pasar con las maletas. Puede sonar a chorrada pero es así.
Curiosas muchas costumbres inglesas. Al mediodía todo el mundo va o comiendo algo por la calle estilo sandwich o así, o con una bolsita donde llevan esto mismo para comérselo en el trabajo (supongo). Se toman su buen desayuno a la mañana y cenan bien, la comida es sólo un tentempié. Muchísimas tiendas, por lo tanto, venden comida de este estilo.
Multitud de razas... Siempre se dice pero es así. Mucho origen indio que por aquí no se ve. Mucha muchísima gente en Londres. En las calles comerciales es como en los trozos de la Gran Vía que está petada, pero a lo largo de muchísimo más espacio. También he comentado antes creo, que se ven pocos coches, al menos por las zonas turísticas y comerciales. Gran cantidad de autobuses y mucho taxi. Mucho coche de lujo. Evidentemente, todos conduciendo por el otro lado, y tú andas pendiente de si te atropellan por un lado o por otro. Los semáforos tienen un botón, pero luego se respetan de forma rara. Todo el mundo cruza mal.
Comida inglesa. Para mí, la leyenda es falsa. Incluso probé Fish & Chips y me gustaron. Era en un buen pub, no en el típico cucurucho cutre, pero yo digo lo que vi. Probé varias comidas inglesas y muy bien. En cualquier pub cenas bien, y además siepre puedes pedir hamburguesas o así. Por ejemplo unas salchichas con puré y no se qué más que tomé la última cena buenísimas. Las hamburguesas, sándwiches y demás bien. La carne la suelen hacer bastante eso sí. Pastel de puerros, cosas de cordero, y muchas más cosas que no recuerdo y todo bien. Agua de grifo también muy bien, y se pide "tap water". No lo sabía. En los pubs, eliges la comida y la pides en la barra. Luego te la llevan. El último día cené al lado del actor de Crepúsculo famosete y su novia, que también sale en la peli.
Ah, y las inglesas muy bien. : D
En definitiva, que mágico Londres, con sitios y rincones preciosos, con algo especial on every street... Algún día volveré.
(Creo que eso es todo... Perdón por tantas fotos, pero creo que así queda más bonito...)













2 comentarios:
Se ha hecho esperar la primera entrada del año, pero ha merecido la pena. Ésta es de las buenas.
P.D: PS3 operativa, ídem para el RB Beatles
P.D2: Sé tan bien como tú que lo de Crepúsculo es mentira y sólo lo has puesto para aumentar las visitas con fans enloquecidas XD
Las fotos tan chulas también.
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