Noche invernal en Madrid. De las que apetece quedarse en casa y ponerse un buen disco de esos melancólicos o que te llegue al corazón. O mejor todavía, en vez de eso, ir a ver en vivo y en directo al mismísimo Quique González en La Riviera.
Llegamos allí y cogemos un buen sitio donde no ser molestados y ver bien al crack madrileño. Seguramente andaban por ahí los ases del balón Xabi Alonso y Granero. Alguna parejita trata de aguarnos el concierto con sus pasteleos lamentables, pero ni así.
Quique empieza con Daiquiri Blues, la canción que da título a su último disco. Es un ambiente íntimo. Cada nota, cada sílaba, lleva un componente emocional que llega al corazón. Tras Quique tiembla la luz en el umbral del cartel de Daiquiri Blues, con un aire como a bar deprimente o degradante, no sabría explicarlo. Le rodea su banda que toca cuidadosamente cada acorde. Continúa con el orden del disco y suena Cuando estés en vena. La voz de Quique suena alta, potente, emotiva. Tiene un directo espectacular. El público es un público entregado, que sabe a lo que va, y que agradece cada estrofa.
Avería y Redención fue, si no me equivoco, donde empezó la insatisfacción de Quique con su guitarra. Eso sí, arregla los problemas agarrando el micro y poniendo en voz lo que no puede poner en instrumento, con una gran energía. Más temas antiguos, como Me agarraste o El Campeón, intercalando un tema del nuevo, Hasta que todo encaje. Y una gran canción lenta, De haberlo sabido, con el cantante espectacular.
Cada canción es un temazo, incluso las que no están entre mis preferidas, como El Campeón, suena bien en directo. Quizá todos nos hemos ido queriendo que tocase una, pero es que con tantas canciones es muy difícil que toquen todas las que quieres... Pájaros Mojados no faltó, y pude dedicarle un guiño a Mac con tengo una resaca de campeonato...
Hasta el ¡Muchas gracias! suena bien en la voz de Quique. Kamikazes Enamorados, otro clásico, en la que le obligamos a que rime en un verso crucial, y varios temas más del último, como Un arma precisa, Deslumbrado o Algo me aleja de ti. Vuelve a tener algún poblema con la guitarra. Yo me doy cuenta de que estoy disfrutando como un enano. Me encantan los directos, pero éste es especial. Cada pequeña modificación en las canciones, en la manera de entonar, te hace darte cuenta de que estás viviendo algo especial. No es cualquier cantante, es un tío que sabe que es su fuerte, y lo explota. Te explicas rápidamente por qué deja la discográfica cuando le intentan trincar de los directos. Ese es su reino, y es intocable. Ahí Quique es especial.
Llega una espectacular y melancólica Bajo la lluvia. De verdad puedes imaginarte la situación, en blanco y negro con el cielo descargando sobre una chica... También más o menos por aquí sonó Riesgo y Altura, una atrevida canción que sonó tranquila en la sala. Llega uno de los momentazos. Los conocidos acordes de Salitre comienzan a sonar, y el público lo jalea. Y en el Y ahora tendré que salir a buscarme, Quique comienza a cantar, pero ante el empuje de la multitud, nos deja cantar, y podemos corear que de alguna manera tendré que olvidarte, realmente emocionados. Inolvidable la verdad.
Coge esta vez el micrófono, pero no para cantar, si no para contarnos una historia. Nos cuenta cómo empezó, a no mucha distancia de allí, tocando prácticamente al camarero. Suena por la sala, "¡Era yo!", pero Quique, sonriendo pícaro, le dice que no, que se acordaría de él. Dice que a veces iba alguna pareja, pero que a la tercera canción, dándose el lote en cada una, solían irse a algún lugar con más intimidad. Y afirma, que es increíble estar ahí, y que aunque estaba jodidillo por los problemas de guitarra, que sentía algo en el pecho, que estaba emocionado. Que estaba emocionado, entre otras cosas, por vernos cantar con los ojos cerrados. Se le notaba tocado.
El señor González nos canta más o menos por aquí Te lo dije y Anoche estuvo aquí, grandísimo tema de Daiquiri, con el que muchos se sienten identificados mientras cantan quise mucho a esa chica, pero espero que no vuelva nunca más. También La luna debajo del brazo, el single de Daiquiri, que ha molado. Finalmente, una muy bien interpretada Hay Partida, en la que tratan de engañarnos diciendo que se van.
En los "bises" (mal llamados así en mi opinión), toca temas como Hotel Los Ángeles, una movidita, o Vidas Cruzadas, que ha sido espectacular. La verdad es que no me acuerdo de nada del orden, pero algo así ha sido (Estoy mezclando bises y no bises... :S). Lo que sé es que ya finalizando, le dedica la niña de sus ojos, Su día libre, a su padre que estaría por ahí. Y, por último, Miss Camiseta Mojada, un clásico exitazo, con el que nos hemos podido despedir, como si fuéramos a largarnos después y no quisiéramos.
Luego ha estado varios minutos agradeciendo al público, incluso ha firmado un disco, y haciendo reverencias y bailecitos. Un megacrack, sin duda el mejor cantautor ahora mismo en España (Lo siento Mikel). Muchas gracias por hacernos disfrutar de tu voz y tu increíble directo. Nos vemos otra vez Quique, es una promesa.
PD: Lo del orden es un caos... Mañana a ver si veo setlist y lo edito un poco...
1 comentario:
"He venido a beber y a escribir, he venido a coger lo que es mío, por eso estoy aquí"
Mola abrir camino con el coche a las 5 y media de la mañana :P
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