jueves, 8 de octubre de 2009

¿Locales de moda? Y quién los necesita...

Domingo. "Un amigo en la vida es mucho. Dos son demasiado. Tres son imposibles." (Henry Brooks Adams)

El domingo amaneció mucho menos arisco que el sábado, en especial para algunos. Sin prisa nos levantamos y decidimos ir a la playa, aprovechando que el tiempo era benévolo, cosa que nunca se sabía cuánto podía durar. Me tumbé en sobre la arena a pensar en mis cosas, y Cance y Gazpacho jugarona las palas un rato. Poco después, decidí vencer a la pereza y levantarme para ir a preguntar cuándo podía ir a misa, ya que según la gente de cerca del camping ya me la había perdido. Anduve por la orilla hasta llegar a la zona de información turística, y allí me dijo un chaval muy simpático que había a las 8. Problema solucionado. Lo corroboré con otra señora de una tienda que había por allí, y volví, paseando tranquilamente con mis gafas imitación de Aviator especialmente llevadas para la playa, mi bañador retro, y con el agua desafiándome.

Hicimos una mañana plenamente playera, con Extreme Palas, y estuvimos un buen rato jugando a Volley Resaca Mix, dado que hacía mucho viento y sin darte cuenta te desplazabas muchos metros hacia un costado. Creo que este fue el día en que Gazpacho volvió a ligar, e hizo de vigilante de la playa con unas señoras temerosas de que se las llevase la corriente. Allí estuvimos haciendo el mendrugo, bajo la mirada de mucha gente, y acabamos por ir a comer cuando estuvimos cansados.

Esa tarde la dedicaríamos a una visita a la zona del castillo, que no habíamos visto más que por la noche. Así que después de comer y descansar un rato, allí que fuimos. Bonitos parajes con buenas vistas. Tirachinas, cuestarrones, sesiones de fotos, señores tirándose pedos como si nada, chicas guapas con novios... Dimos un buen paseo por allí, oteamos el horizonte desde múltiples rinconcitos, y acabamos bajando a la zona del puerto, donde nos sentamos un rato y estuvimos hablando, no sin que MacPhotographer me hiciese unas enormes fotos de las que a mí me gustan.

Llegada una hora prudencial, me encaminé hacia la iglesia, y mientras tanto mis colegas de viaje se fueron a comprar souvenires y gofres. Probablemente la iglesia más fea que he visto en mi vida, y con una media de edad que doblaba la mía con creces, estuve una media hora en misa. Salí, y mientras hablaba por teléfono sobre las lluvias torrenciales de la Comunidad Valenciana y la victoria de la Real, llegaron mis compañeros, y fuimos, de nuevo aprovechando las vistas, bajando del castillo y yendo hacia el cámping, ya para cenar y luego salir a tomar algo.

Cenamos nuestras últimas provisiones, y enseguida recibimos la siempre agradable visita del General Koranov. Tuvimos una de mis amadas conversaciones increíbles, en la que tocamos desde política hasta religión, pasando por fruslerías de todo tipo. De verdad que me encantó. Salimos de la zona de acampada ya con el General dándonos esa marcha que sólo él sabe otorgar, y fuimos caminando hacia la zona de marcha, hablando y haciendo tonterías. Pero no nos esperábamos, o al menos yo, que la ciudad era "un cementerio de coches abandonados, no hay nadie que se atreva a salir...". Así que, como a nosotros no nos importaba, dimos una buena vuelta por ahí, nos sentamos un rato a ver la tormenta, le dijimos a un gayer ladrón de cámaras que no teníamos mechero (aunque nuestra cámara se pareciese a un mechero si la ves desde un coche), y finalmente anduvimos por la orilla del mar, haciendo míticas fotos y mojándonos los pantalones, unos más que otros.

Para cuando llegamos a "casa" ya era tarde. Lo cual no importó para ir a la zona de ducha y aseo personal, en la que duché mis pantalones y mis pies. La juerga todavía continuaba, y lo que para mí era un tono bajísimo, no debía serlo en realidad, ya que cuando estábamos ya a punto de cerrar el chiringuito, recibimos uno de los mejores consejos de mi vida. Una voz de ultratumba sonó "Hey amigouuu... Tranquilouuu". Habíamos despertado a alguno de nuestros vecinos cangrejo seguramente... Con risitas y demás, mantuvimos el silencio en la medida de lo posible, pero no pude evitar mandar un mensaje que contenía "Hey amigouuu... Tranquilouuu" a... mi vecino de tienda. Más risas de Gazpacho y mías, mientras que Cance nos chistaba. Finalmente terminamos por dormir, la que sería nuestra última noche allí, aunque en realidad todavía no lo teníamos decidido...




Epílogo - Lunes y vuelta a casa. El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene. (Ralph Waldo Emerson)

El lunes amaneció con Cance despertándome, y muy poco tiempo después, una tremenda galerna. Cobijados en la tienda y el fiel ZX, teníamos claro que nuestro viaje, por suerte o por desgracia, terminaba ese mismo día. Estuvimos toda la mañana sumergidos en una especie de apatía y tristeza, tal vez producida por la lluvia, quizá porque el General Koranov se había marchado puede que para siempre, o, seguramente, porque en realidad no queríamos irnos todavía. Solucionamos como pudimos el problema de no poder recoger la tienda con el encargado del cámping, comimos en un sitio de mala muerte regentado por individuos de un país imposible de descifrar, y para cuando acabamos, pudimos recoger las tiendas y encaminarnos hacia casa, con la lluvia como nuevo pasajero. Hicimos unas cuantas (y algunas buenas) performance, nos equivocamos por la M-30 o 40 (no me acuerdo cual), y finalmente volvimos a casa con la negra perspectiva del nuevo curso acechándonos.

Como decía arriba, la felicidad puede que consista en disfrutar de lo que se obtiene. Un día antes de salir, estábamos totalmente fuera. Y al día siguiente, pasamos probablemente unos de los mejores momentos de nuestras vidas. Lo que está claro, es que la buena compañía propicia muchos de esos buenos momentos, que, al fin y al cabo, son los que van marcando nuestra historia dentro de nuestras maravillosas vidas.

Por mi parte, sólo queda decir que muchas gracias a los dos, y que espero que no sea la última vez. Todavía quedan cosas por hacer y cuentas pendientes. Como el baño nocturno, el siguiente te prometo que sí Cance, te prometo que sí ;)

2 comentarios:

Mac dijo...

Awesome. Grandísimos relatos. Respondo por alusiones a esta entrada y al mail.
La foto dedicada dala por hecho, pero espera el momento adecuado y la foto adecuada. Tenía una en la que se me veía subiendo La Huesera en los Lagos de Covadonga, pero no la encuentro. Salgo retorciéndome y la gente a mi lado bajada de la bici y emujándola.
La historia del camino, yesh, tb a su debido momento, no me he olvidado de ella.
Respecto a Peñúscula'09, las gracias se las doy yo a ustedes dos. Esto es una amistad y no la de Alonso con Renault.
Lleno lagunas de la noche del domingo:
Mientras el Delegado cumplía con sus costumbres dominicales, Gazpacho se llevó una decepción al comprobar que ya no quedaba una horchata, que igual no se la íba a beber.
Leve decepción con el tirachinas. Parece no tener potencia de disparo suficiente como para atravesar el cuerpo de un gato. Aunque sí para cabrearle un montón.
En el rompeolas, descubrimos que el fogliatore de Peñúscula que llevaba una camiseta blanca que le quedaba petada y le marcaba los pechos, tenía un vértigo increíble. También hizo preguntas que le suele hacer un niño pequeño a su padre, tales como: ¿Y qué pasará cuando el mar erosione estas rocas papi?
El general Koranov vetó literalmente la entrada a Cance a la hora de cenar, que no pudo más que darle unos sorbos a su mini y el Delegado tuvo que acabárselo él mismo.
Digno de mencionar también las orinadas que se hicieron en el puerto, mientras pescadores de noche nos daban mucho miedo y huíamos por un parking con autocaravanas. Reprimenda por parte del Delegado acusándoles de rácanos.
Una vez sentados en el paseo marítimo, contemplando la tormenta. El Delegado se da cuenta que hay alguien meando junto a una caravana. Pero la vista de avestruz de Igual-No-Me-Tomo-Un-Gazpacho descubre que es una bolsa de basura. Es ahí y en ese momento donde descubro lo mamados que van ya algunos. Y es ahí donde me convierto en un cazatormentas y me pongo con mi cámara (ya fiel compañera de viaje) a fotografiar el cielo. Éxito nulo en lo que a fotografiar rayos concierne. Pero aprovecho y saco a mis amigos con los caretos más mamadous que pueden poner.
Y en la vuelta a casa-camping por la orilla del mar, destacar la grandísima foto en la que se ve al Delegado que se vuelve loco e intenta violar a Muslos-En-Carne-Viva-Caminando-Por-Via-De-Doble-Sentido.
Una vez en el camping, Cance decide que no vuelve a dar el dni a los del camping porque no quiere volver otra vez a la carcel.

Un placer, señores.

Andriy McJordan dijo...

Todo muy cierto excepto lo del señor meando, que era verdad.