La noche había ya caído en Madrid. La marcha era ya inevitable, con las pesadas mochilas sobre los hombros y la espalda, los primeros pasos resonaban por las calles de Madrid, en busca del transporte hasta el punto de salida. Soixante-quatre y yo avanzábamos hacia el Metro, cuando allí, de improviso, nos encontramos a Lionel Messi. Poco más tarde estaríamos esperando el bus con otros tres nuevos compañeros, Barrichello, el baterista y El Ciclista Segoviano. El viaje no fue agradable para mí, que apenas pude conciliar el sueño, pero se acabó llegando a Villafranca, desde donde comenzaríamos la travesía.
Un señor, quizá alemán o francés, nos preguntaba de manera inteligible alguna cosa, y tras las mínimas preparaciones, comenzamos realmente el Camino de Santiago. La noche todavía se resistía a desaparecer, y yo rompí mi bastón en el minuto uno, que Leo me arregló afortunadamente. Después anduvimos un ratito hasta llegar a Pereje, donde finalmente acabamos de reunir al grupo, y tomamos un desayuno para coger fuerzas. Tras ésto, y sellar por primera vez la credencial, salimos hacia nuestro primer desafío, el Cebreiro.
En esta etapa yo caminé junto al grupo de cabeza casi siempre, mientras que el baterista comenzaba ya a sufrir y MacMessi le acompañaba siempre. Hasta llegar al monte todo fue bastante normal. Los primeros contactos con Barrichello y El Ciclista Segoviano fueron excelentes, y el grupo caminó a buen ritmo. Pudimos realizar nuestra primera parada de nuestro particular "Camino Gastronómico", tomando "una empanada de la leche" que estaba realmente rica. Llevaba creo que patatas y cosas así, no era la típica de atún o carne. Finalmente llegamos a las faldas del monte, y el ascenso, tras el kilometraje ya recorrido, empezó a hacerse duro. No obstante, yo cogí mi ritmo al más puro estilo Mancebo, ya que si no la pájara podría haber sido descomunal. En la ascensión pasamos a dos chavalas en bicicleta, que cuando llegó la parte de camino de tierra debieron pasarlo realmente mal. Los pies pedían ya descanso, pero cada pueblo o casas que se veían nunca eran realmente el pueblo de destino, así que se alargó la subida. Un aquarius bebido en instantes fue el último empujón, y finalmente pude coronar, sudando la gota gorda. Fuimos a la cola del albergue, donde entramos sin problemas aunque algunos de los compañeros fueron acusados de hacer etapas en coche. Tras la ducha, y el lavado de ropa de los que debían hacerlo, fuimos a comer.
Y ahí se produjo una de las mayores sorpresas y alegrías del Camino. En la tienda de comestibles que fuimos a comprar, había un póster... ¡de la Real! Un vejete huraño y de pocas palabras que regentaba el comercio, era un seguidor de la Real. Tras las botellas había otro póster de otra temporada de la Real. El que más se veía, si no me equivoco, era el de la temporada de la Champions, de después del subcampeonato. Le pregunté que si era de la Real, le di la mano, me dijo que el mejor se había ido al bilbao, y le dije que era un traidor a la patria y se rió. Después le compré la comida, y salí impresionado de que hubiese Realistas en un lugar tan "extraño".
Las horas de después de la comida solían discurrir entre dudas de si dormir un poco de siesta o no, juegos de cartas, visitas a los pueblos, etc... Yo intenté dormir un rato, pero con los ronquidos casi nada. Así que decidí irme por mi cuenta mientras 64 y Barrichello dormían sin problemas (los demás no recuerdo), y visité la Iglesia, recé un poquito, y me compré una camiseta que me gustó. Más tarde, aparte de la cena, no se muy bien qué hicimos, pero como la hora de dormir es muy temprana, pronto estuvimos en las camas dentro de los sacos, entre ronquidos, nórdicas, y fundamentalmente, mucho cansancio. Por mi parte ese día dormí bastante poco y a trozos, siempre con movimientos de gente. Por cierto que ese fue el día en que el móvil de un tío no paraba de sonar, hasta que 64 se levantó de la cama y fue a apagarlo, y según me dijo después el tío lo tenía en super-alto... No paraban de llamarle cada minuto, era horrible, y con un tono que probablemente era el más triste de la historia. Luego cuando ese tío llegó estuvo un buen rato mirando el móvil, no se qué se traía entre manos, pero era cuanto menos raro.

Y así acabó la primera etapa, en la que la primera muralla fue derribada no sin sufrimiento. A estas alturas 64, Barrichello, El Ciclista Segoviano y alguno más estaban muy enteros. Yo tenía miedo de mis pies pero sin mayor problema. Y al baterista ya sólo le quedaría un increíble sufrimiento antes de tener que abandonarnos no sin tristeza de todos. Leo Messi, como crack que es, le acompañó siempre, y no mostraba muchas secuelas. Y el grupo comandado por Lulú, siendo ya su segunda etapa, tampoco mostraban demasiados problemas.
Al día siguiente habría que bajar el monte...
9 comentarios:
"pronto estuvimos en las camas dentro de los sacos, entre ronquidos, nórdicas, y fundamentalmente, mucho cansancio."
Con que sí, ¿eh? ¿De dónde eran? ¿Suecas? ¿Noruegas?
No sé, yo soy más de producto nacional...
Pequeño apunte para un gran post: a ver si te mando alguna fotillo suelta para que puedas ir poniéndola. Y si no mañana hacemos un apaño en un dvd porque tengo que volver a Manuel Becerra y te lo podría dejar en tu casa.
Ok, lo había pensado pero no quería molestar... Yo tengo mil dvd's, te doy uno a cambio del que me des... De todas formas no sé para qué vas a ir tú a Manuel Becerra... jajjaja
(Intentaré recordarlo todo pero seguramente me olvide de muchas cosas...)
Yo voy, darme un toque plx!
we have to go back!!
yo tb voy a manuel becerra, pero no por las fotos...
igual con suerte conozco a alguna persona...
Gran post. Espero impaciete el siguiente para recordar mas grandes momentos
Igual tengo que mataros a todos
Está en proceso el siguiente y ya con fotos, lo malo es que no recordaré muchas cosas, y que con algunos no fui mucho...
Por cierto, la foto del producto nacional es mítica. Espero que no salga de mis manos nunca...
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