jueves, 9 de julio de 2009

Sin una gran decepción, no se aprecian las victorias. (60 segundos)

Segunda etapa. "Su grandeza es que estuvieron ahí, intentándolo". (El Alpe D'Huez (Libro)).

...y lo que no sabía es que bajar montes sería peor que subirlos. Y eso que a esas alturas, las fuerzas todavía acompañaban. No había lesiones, no había molestias. Mi único pequeño problemilla era una especie de ampolla en el pie, que el día anterior había descartado, pero que acabé por curarme por la mañana para prevenir mejor que curar. En fin, que nos levantamos pronto (como todo el mundo) y fuimos a desayunar, antes de comenzar el descenso.



Y comenzamos el descenso cuando todavía estaba amaneciendo. Tuve todavía ocasión de disfrutar del caído en combate mientras bajábamos. Paramos muy pronto, en un monumento a poca distancia, donde nos pusimos crema para el sol y algunas cosas más. Después de eso creo recordar que nos reagrupamos todos, lo que duraría hasta un rato después, cuando la bajada se haría más pronunciada y por camino de tierra. Aquí 64 comenzó con sus problemas de meñiques, y nuestro batería su particular calvario. El grupo de Lulú avanzó raudo, Barrichello como siempre a su bola (un crack), luego yo y 64, y por detrás el grupo de la muerte.

La bajada fue dura. Los pies no estaban acostumbrados a esa postura, la mochila tiraba hacia detrás, y las piedras no mejoraban la cosa. Al menos las rodillas aún no habían tomado su ración de protagonismo.



Y ahí, ya habiendo casi acabado el descenso, fue donde 64 sufrió uno de esos días (momentos) para los que no nació. Una mozuela, probablemente del Norte de Europa, rubia y con los ojos claros (azules si no recuerdo mal), se sentó a nuestro lado a descansar. Soixante-quatre estaba pasando por un mal momento debido a sus meñiques, pero había llegado su particular musa, por la que acabaría la etapa sin dolor alguno. Solamente fue capaz de ofrecerle unos kikos, ni siquiera sabría su nombre, pero a él le bastaba para seguir caminando con la ilusión de volver a verla.

Yo por mi parte, no veía el momento de llegar a Samos. Por cierto, precioso pueblo, con un monasterio muy bonito, y una gente muy amable, probablemente los que mejor me cayeron de todo el viaje. Y si yo no veía el momento de llegar, no puedo ni imaginar lo que pensaría el caído, en su lenta agonía hacia el pueblo donde, finalmente, dejaría de sufrir.



Pero todavía quedaba bajada hasta el pueblo, una infernal bajada muy empinada, pero que se pudo hacer gracias a que podía divisarse Samos desde arriba, y la referencia visual ayudó. Poco a poco conseguimos llegar, y finalmente nos pusimos a la cola del albergue del Monasterio de Samos, querido por mí pero odiado por otros. Minutos antes de llegar allí, un señor me vio cansado y me dijo que hacía calor. Le contesté que no se quejase, que en Galicia no hacía calor, y él me dijo que iba en sentido contrario. Le dije que me dejase descansar un poquito en el albergue para la siguiente etapa, y finalmente me gritó que él era de Burgos y no de Galicia. Una pequeña anécdota que tiene menos gracia así contada, pero que en su momento me hizo mucha gracia.

Tras instalarnos en el albergue, ducharnos, y acicalarnos un poquito, llegó MacCuak y el batería, que ya no daba más de sí. Desgraciadamente se volvía a Madrid, con lesiones y molestias irrecuperables. MacPato le acompañaría, y todos estábamos un poco alicaídos por las bajas.

Yo me fui a comer con 64 un menú a un restaurante, mientras los demás iban por su cuenta a lavar unos, y a ducharse todavía otros. Excelente recomendación del encargado del albergue, un restaurante con una super amable señora, que nos atendió de manera exquisita. Comí espárragos con mayonesa de primero, muy ricos, y chorizos criollos con patatas y pimiento de segundo, deliciosos. De postre pedí helado. La señora me dijo que si quería más podía repetir, pero acabé bien lleno. Luego llegaron más integrantes de la expedición, que también comieron ahí, y supongo que bien.

Para ese día ya contábamos con presencias míticas, como el hombre de rubio, que probablemente acabaría una etapa antes que nosotros, o el mítico Barbol, que se recorrió 40 kilómetros con sus 61 años gracias a sus poderes sobrenaturales y sus piernas infinitas. También estaba la chica de Soixante-Quatre, para su deleite. Además, pudimos disfrutar de cómicas escenas con un burro y unas ocas. Cuando el burro se aburría, o le daba por ahí, se ponía a correr hacia las ocas, que huían despavoridas graznando y alguna con las alas abiertas.



A la tarde, después de intentar dormir un rato, tuve ocasión de visitar el Monasterio por dentro, con muchas historias de San Benito, del incendio que arrasó gran parte del Monasterio, y con unos preciosos patios. Luego acudí a la misa cantada de los monjes, asombrando a propios y extraños arrodillándome sin temor. Más tarde la cena, acompañada de historias de Mac, con las que todos pudimos reír y disfrutar. Tras eso y una breve conversación telefónica con mi madre, fuimos ya pensando en dormir, a sabiendas de que el día siguiente sería duro. Y lo peor, la mala noticia, sería sin un compañero. Gracias a Dios MacMessi sí que continuó finalmente. Sin él no hubiese sido lo mismo. Como no lo fue sin nuestro batería.

7 comentarios:

MacMessi dijo...

En el jardín que había junto al monasterio había unas ocas que eran continuamente acosadas por un asno. Por lo demás yo creo que no se ha dejado nada.
Foto del producto nacional, awesome.
Igual quiere plantearse dar la dirección de su blog al resto de integrantes del Camino.
Un bratso, mis próximas lecturas serán desde Austria.

Andriy McJordan dijo...

Me da un poco de palo, porque como con los otros conviví menos salen menos...
Voy a añadir ahora lo del asno, con documentos gráficos incluídos...

PD: Tío, estoy enamorado, te lo prometo... Es horrible levantarse por las mañanas y no verla...

64 dijo...

Mejor aun, darle le direccion del blog a las tias...........
MUAHAHAHAAHHA

Andriy McJordan dijo...

Pienso decírselo a ella... No me da ninguna vergüenza...

Lulú dijo...

Quien es esa afortunada de la que andas tan enamorado?
Esa historia no la conozco...
Es evidente que tienes que dar la direccion del blog a als niñas de 16 años para que lean su día

Lulú dijo...

Jajajajajajajajja, encontré a la chica de corta edad con pechos exuberantes. Seguro que MacCuak ya la agregó...

Andriy McJordan dijo...

Por favor, no seas grosero en mi blog...