De nuevo estábamos en pie, cuando todavía amanecía, dispuestos a caminar hacia Santiago un día más. El albergue de Ligonde-Eirexe nos despedía con una nota de su dueña, la amiga de MacGastaAgua. Yo me desayuné unas Chiquilín, acompañadas de un poquito de chocolate de MacMilka, y salimos en dirección Palas del Rei, primer pueblo grande que nos encontraríamos.
Una preciosa mañana nos acompañó, y en seguida volvimos a reunirnos los del grupeto Cipollini, con nuestro incansable ritmo. MacMessi trató de amenizar el viaje silbando melodías de películas para que las acertásemos. Yo intenté Terminator pero fracasé estrepitosamente. 64 silbó la mítica "Ladrón, ladrón, cocodrilito cocodrilón, al-ca-pitán, se quiere comer..." de Peter Pan, que, evidentemente, sólo acerté yo, con mofa generalizada... Y así, entre pitos y flautas, acabamos por llegar a Palas del Rei, donde había que hacer parada en boxes, ya que El Ciclista Segoviano lo necesitaba debido a sus achaques. Así, acabamos parando a desayunar en un bar a las afueras, donde nos trataron de nuevo muy bien, y pudimos disfrutar de tostadas con mantequilla y mermelada, además de cola-caos o cafés calentitos, ya que esa mañana hizo frío. Sellé mi credencial en señal de conformidad, y salimos rejuvenecidos del pueblo.
El grupeto Cipollini (en la foto de arriba los miembros fundadores) fue mejor que nunca. Podían dolernos cosas, pero el ritmo era sostenible durante casi infinito tiempo. Así, nos adentramos en la niebla, ahora con la mirada puesta en Melide, donde quizá podríamos dormir ese día.
Evité varias caídas en las que vi el suelo muy de cerca, mientras entre los demás cundía el jolgorio por este motivo. Cantamos alguna canción más, como Años 80 de Los Piratas que causó furor entre el público, con una sensacional performance de MacMessi y mía. Además, MacMessi intentó ese día ahuyentar varios animales, con diversos resultados. La táctica era ponerse a correr, con el bastón en alto y agitándolo, y realizando sonidos guturales a poder ser. Un perro huyó ante semejante fenómeno de la Naturaleza, pero un caballo le vaciló durante un buen rato, afirmando sin cesar.
Cruzamos puentes, avanzamos sin dolor, y finalmente llegamos a Melide, donde ya nos esperaban los demás. Era realmente pronto, y hubo cierta discusión sobre qué hacer. Yo era partidario de seguir, aunque había que seguir bastantes kilómetros. El Ciclista Segoviano y 64 me apoyaban, incluso decididos a seguir pasase lo que pasase. Y quizá fue el destino, o quizá fue la casualidad, pero fue una suerte seguir, y más la que tendríamos luego, porque así pudimos conocer a gente con la que lo pasaríamos muy bien.
El caso es que acabamos siguiendo todos, porque encima Melide no gustó demasiado. Era muy ciudad, grande, y sin el encanto de muchos pueblos que habíamos pasado hasta ese momento. Eso sí, nos compramos comida, yo "una empanada de la leche", y los demás algunos empanadas y otros bocadillos. Y así seguimos avanzando en busca de Ribadiso, lugar del que teníamos muy buenas referencias, y donde había un buen albergue según nos contaban.
Atravesamos preciosos parajes, y finalmente llegamos a un pueblecito, con un albergue con buena pinta, un sitio bastante bonito. Pero allí nos esperaba la noticia de que no quedaban plazas para todos. Mi reacción fue casi instantánea, y seguí caminando hacia Arzúa, guiado por las estrellas. Mientras Messi llamaba a un albergue privado para coger sitio, salíamos del pueblecito El Ciclista Segoviano, Barrichello, el propio Messi y yo. Y de repente, como una exhalación, nos pasó Soixantequatre corriendo. No contento con ello, llegó a una empinadísima cuesta, y se puso a hacer un sprint realizando una increíble exhibición. Increíblemente no se lesionó, y seguimos andando cuesta arriba.
En lo alto de la cuestecilla, nos esperaba un chaval perdido de Valladolid. Le indicamos lo mejor que pudimos dónde estaban sus camaradas, y seguimos hasta que un señor nos paró, y con su asombrosa labia casi casi nos convence para ir a su albergue. Muy poco después llegamos a Arzúa, donde nos esperaban en el albergue, que aunque no era un super lujo, era tremendamente amplio, y con las mejores duchas de todo el Camino de Santiago, con jabón incluído. Y, además, nos esperaban muchísimas risas con unas inquilinas que ya se dejaban ver por allí...
Era tarde ya, así que 64 y yo tuvimos que tirar de raciones en lugar de menú, pues era un pueblo grandecillo y no tan dedicado a los peregrinos como otros. Aún así comí bastante bien. Luego volvimos, y mientras yo me fui a lavar unos calcetines que necesitaba, los otros dialogaron sobre el trayecto del día siguiente. Luego volví y estuvimos un rato en el cuarto, junto al mítico Barbol, y donde conocimos a unas simpáticas chicas con las que pasaríamos grandes ratos los dos siguientes días. Eso sí, las conocimos por la voz, porque ver veíamos esto...
Fuimos al salón del albergue a cenar, mientras veíamos las noticias. Allí entró una chica de las del grupo, de las valencianas, y le hicimos a 64 el clásico "¡Uiuiuiui la que te gusta!", con lo que nos reímos muchísimo. Poco después, fuimos ya al dormitorio, donde pasaríamos un rato genial.
Se sucedieron las escenas míticas aquella tarde-noche. MacNakedMan, decidió por alguna extraña razón, realizar el Naked Man (en calzoncillos de abeja) cuando una mozuela volvía del baño hacia su cama... Tras hacerle el Superman a la pobre chica, vio que volvían otras dos, y realizó el Pensador. Esta vez fue aún peor que la anterior, porque salieron corriendo, y a los pocos segundos se pudo escuchar tras la cortina... "¡Ojalá estuviésemos ciegas!". Más tarde Messi gritó "¡¿Pero qué hace una compresa aquí!?" y las carcajadas fueron tremendas. Lulú, cogió una manta, y realizó La Tortuga, en un épico movimiento que pasará a la historia. Y así, entre múltiples comentarios pasamos una noche muy divertida. Yo quise aportar algo, y cuando me dijeron que si me había puesto la alarma, dije que ya nos despertarían ellas, que no podían vivir sin nosotros, y las chavalas lo repitieron incrédulas. Luego hubo bromas varias sobre "pedos" y demás chorradillas típicas... Otro momento grande de Messi, fue cuando abrieron la cortina las mozas, y éste, tras haber realizado dos Naked Man como he contado, se levantó en calzones y dijo cerrando la cortina, "Lo siento, es que me da vergüenza...". En fin, que nos divertimos muchísimo, y que conocimos a unas bellísimas personas la verdad... Y, por suerte para nosotros, (y supongo y espero que para ellas), no sería la última vez que coincidiésemos.
Y así terminamos por dormirnos, ya a menos de 50 kilómetros de dar el abrazo a Santiago... Ya nada podía fallar, teníamos un porqué. Un porqué para seguir caminando, un porqué para hacer esos 40 kilómetros, sin importar el cómo...
9 comentarios:
Por lo que leo, son días como ese los que casi hacen que me arrepienta de no haberme pegado semejante paliza. Casi.
Bien por ti en cualquier caso (y ya veremos cómo de bien en un futuro) y me meo con Toast haciendo de las suyas macho.
CABALLOS!!!
dales el blog, o lo hare yo!
PD: http://arcoiris-estinf.com/img/clip_image016.gif
¿Tú qué le vas a dar a nadie? Como no jueguen al WoP...
P.D: Tic, tac, tic, tac, tic, tac XD
Gran día, irrepetible...
jajajajaj. Lo del cocodrilo fue increíble. Delegado, de dónde has sacado a 64??
Le conté a la chica que viste cuando te di las fotos lo del naked man. No se lo creía... luego sí se lo acabó creyendo después de comprobar mi estado mental.
Le conocí en la cárcel, la segunda vez que estuve... :D
Por cierto, si te pasa lo del Naked Man te pasará ya casi cualquier cosa no? jajaja
Lo mejor es cuando 64 pedía que le dejáramos en paz. Casi con lágrimas en los ojos: "dejadme vivir!!"
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