lunes, 21 de octubre de 2013

El escocés hizo que el día fuese bueno

Hoy me he levantado, me he tomado un café con la aussie, y me he vuelto a dormir. Me he vuelto a levantar, me he ido en metro y me he montado en un Civic rojo. He ido a la universidad con mi amigo y no nos hemos perdido.
He estado en el curso, me he aburrido un poco, nos hemos reído y hemos ido a comer. Y había pasta y hamburguesas encebolladas.
He tomado café, he puesto post-it's sobre lo que quiero hacer en un futuro cercano en mi vida, he pensado y he conseguido poner bastantes.
He dibujado mi futuro cercano, lo he enseñado, lo he explicado y muchos veían a verlo. Y les gustaba y se reían.
He vuelto en el Civic, he cogido el metro, he llegado a casa y he ido a correr con mi hermano. Y hemos corrido bastante bien.
He leído el mensaje de la albanesa, y también el mail del escocés. Y me ha gustado mucho y me ha hecho ilusión.
He reinstalado Windows 7 para mi tía, he bajado a comprar, he hecho la cena con un revuelto con beicon, y champiñones, y cebolleta y nata. Y lo hemos puesto en tortillas mejicanas. Y estaba muy rico.
Y ha sido un buen día.

(Menuda chorrada que me acabo de marcar copiando a Los Planetas...) : D

Esto no lo publiqué en su día...

Y allí llegamos. De nuevo en Malpensa. El aeropuerto con aquellas palabras marcadas en el suelo Tutti i passi che ho fatto nella mia vita mi hanno portato qui, ora. El lugar donde no negociar el autobús que te lleve a la estación Centrale porque todos cuestan lo mismo, y simplemente hay que preguntar "Quando esce?".
Y el autobús, corriendo como nunca, corriendo como siempre, cumpliendo sus horarios whatever it takes. Y las calles que te empiezan a sonar, los coches aparcados de formas extrañas, las tiendas que te parecen tan características, los tranvías.
En Centrale nos esperaba nuestra anfitriona, que nos trato con lujo y cariño, y que quizá me recordaba con demasiado cariño. Nos llevó a casa en uno de los autobuses Circolare, que yo sólo usaba para volver de fiesta, apelotonado, tras salir de Alcatraz con más hambre que sueño, y más sueño que habla. La casa estaba muy bien, y además la zona me gustó, vistas a un parque, a los rascacielos en eterna construcción y a calles anónimas con todas las características de Milano.

Skyline de la noche de Milano



A la mañana siguiente teníamos el desayuno preparado por mi amiga, que se había ido a una revisión de proyecto. Para agradecerlo nos lo comimos copiosamente, y salimos a las calles milanesas dispuestos a comprar lo necesario para ir a la atracción principal de la Semana del Diseño, los eventos de Rho Fiera. Así que nos hicimos con unos billetes para el transporte público en un quiosco, donde al final me medio hablaban en español porque tenían conexión con Santander. Y tras conseguir el cómo ir, nos concentramos en el comer, y compramos unas focaccias y pizzas en un sitio cercano, donde nos atendieron muy bien. Sorprendido todavía por lo bien que me había desenvuelto con mi italiano, nos encaminamos al metro y salimos en Rho Fiera, con controles de billetes incluidos, y una muchedumbre acercándose a las puertas, taquillas, autobuses gratuitos que te llevaban a las distintas áreas...
Australia quería ir a la zona de los jóvenes diseñadores, y allí que fuimos. Con mi nulo conocimiento de artes y diseño, me gustaron algunas cosas, como un "perchero" que se podía cambiar de forma y ocupaba muy poco espacio, pero al final acababa cansadísimo de estar de pie y esperaba en algún sitio sentado, donde poder degustar mi pizza, o tomar el primer capuccino del viaje.


lunes, 14 de octubre de 2013

Siempre es Taylor

Hoy me he levantado con Friday Night Lights en la cabeza, dándole vueltas al capítulo que vi ayer. Y es que el coach Taylor es muy grande.

Todo sigue bien, el curso bien, ya cruzado el ecuador, pasándolo bien y sin siquiera pensar en la no continuidad. A veces se hace pesado llegar a las cuatro y media muerto de hambre a casa, pero yo creo que merece la pena.

En el metro voy leyendo La Divina Comedia. Me regalaron una versión nueva con comentario explicativo y he aprovechado para leerlo de nuevo, ya que la primera vez con mi obsoleta edición (aunque con un aspecto merecedor de cualquier biblioteca) no pude entenderlo bien y ni siquiera acabarlo. Así que entre parada y parada leo los cantos de Dante.

Gané un concurso y me ha tocado un single de La Rabia del Milenio, para más inri, Quiero vender mi pasado. ¡Menuda joya!

Y curiosamente estoy esperando mi tarjeta Simyo, así que en breve me subiré al carro de los datos. Total, por menos de seis euros tendré seiscientos MB... Y sin permanencia, por si se digna alguien a regalarme un contrato : D