Parece que nada queda ya de Australia en mi vida, apenas esbozos cuando alguien hace mención a aquellos bonitos tiempos. Pero eso es en el exterior, donde quizá no se ve o quizá no interesa, porque el corazón sigue latiendo a ritmo de Australia.
Y no sólo encontramos esas secuelas. Ahora cuando Rafa Nadal twitea desde Melbourne o en las noticias hablan del Open me es mucho más familiar y cercano. Ahora vuelvo a sumar diez horas. Ahora vuelvo a reír con Trampa 22 en el metro, pero esta vez es en inglés.
Y así pasan los días, donde las tres de la mañana es tarde, pero también es pronto. Os dejo un vídeo de Milán, ciudad que tan buenos recuerdos me trae siempre.
A walk in Milan from Giuseppe Vetrano on Vimeo.
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