viernes, 4 de noviembre de 2011

Explosions In the Sky en Madrid

Sirimiri en Madrid. La tarde oscura se cierne sobre la ciudad, el tren serpentea sobre los raíles, las paradas se suceden impacientes y finalmente la cola aguarda a la entrada de la sala de la cerveza innombrable.

Una gran seguridad esperaba más tarde, con cacheo y pulsera mágica con super-visor anti entradas falsas incluidos. Y por supuesto, no faltó tampoco la clásica camiseta, muy bonita esta vez. Tras comprársela a los teloneros, que en sus ratos libres venden camisetas, o quizá en sus ratos libres tocan post-rock, nos situamos en una posición excelente, rozando la primera fila.



The Drift son una banda de San Francisco que nos tocó cuatro temas para amenizar la espera. Otro grupo post-rockera, que en mi opinión peca demasiado de tranquilidad. Repiten demasiado los "momentos tranquilos" sin llegar a hacer buenos crescendos, si es que esto tiene algún sentido. El batería nos deleitó con diversos modos de hacer música sin realmente tocar la batería, el bajo meneaba la cabeza sin parar y el guitarra era también sobrio, como el grupo en general. Nada espectacular, aunque alguna canción me pareció interesante.

Y tras una espera que se hizo larga, por fin salieron Explosions. De hecho lo correcto sería decir que volvieron a salir, porque ha sido uno de esos conciertos íntimos o familiares, en un recinto más bien pequeño, en donde los propios músicos se prepararon sus instrumentos. Los de Austin comenzaron fortísimo, con el tema The Only Moment We Were Alone (ver setlist), que aunque suene a tópico, ha sido un arranque espectacular. Siempre dinámicos sobre el escenario, haciendo mil y una cosas en sus guitarras, moviéndose rítmicamente y tocando sus instrumentos como si de ello dependiera sus vidas.

Emotivo, rompedor y con una enorme transmisión de energía, ha sido uno de los mejores conciertos que recuerdo. Un par de veces se me empañaban los ojos al tiempo que tocaba el bombo con un pie y rasgueaba la guitarra con algún dedo. Aunque quizá sea honesto decir que puede que Riggins, Saracen o el Coach Taylor tuviesen algo que ver.

Volveré a verlos, seguro. Si tenéis la ocasión no lo dudéis. Unos tíos que merecen la pena.

Texas forever!

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