Auténtico peñazo de trabajo, y no sé ni por dónde empezar. Estoy como muy perdido, no sé qué quiere que hagamos exactamente. Es que me desespero muchísimo sin saber lo que hay que hacer.
Se acerca el fin, como si de una demoledora y apocalíptica canción de Muse se tratase, y no sé si estoy preparado. De momento lo voy dejando pasar todo, esquivando las balas sin saber cuánto tiempo podré aguantar sin recibir un balazo. La próxima semana será dantesca.
Me voy que mañana hay que madrugar. Y hay que hacerlo, no cabe otra.
A mí antes no me vacilaba ni mi padre. Ahora hago hasta excepciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario