miércoles, 24 de marzo de 2010

Detallando sin miedo

Día raro, con la banda sonora de Mikel Erentxun durante todo el día. Puse ayer el disco en mi iPod (totalmente legal al tenerlo comprado), y le escaneé las portadas firmadas para que esa fuese la imagen. Queda muy guay. Tengo que escucharlo con más calma y sin ruido de metro de fondo. El single ya me ha cogido de momento.

Día raro porque de repente se pone a tronar que da miedo, porque vas a primera hora para meterte en el Facebook, porque te ponen exámenes para después de Semana Santa, porque duermes la siesta para estudiar por la noche... Todo como atípico y fuera de lo normal.

Y día raro porque ahora, como he dicho, toca estudiar. Lo sacamos seguro y tal.

Thunder Girls por goleada... En la otra los Knicks por T-Mac, pero un poco bacalá las dos...





El sentido de la vida - Parte 1 - (El pequeño detalle de estar vivo)

A veces, hay momentos, escasos segundos quizá, minutos, incluso horas o días si tienes suerte, en los que te ds cuenta de que estás viviendo algo sobrenatural. Puede ser cualquier cosa. Unas notas que planean por el aire y que te hacen casi llorar, un partido de tu deporte favorito, que has visto levantado del sillón sin darte cuenta, una escena de una película, o, alguna tontería como que esa chica que te gusta te mire y te sonría.
Estos pequeños detalles, que ensalzan la vida de manera magistral, forman parte del sentido de la existencia. Reunir muchos pequeños gestos y momentos como estos, casi debería ser nuestro motivo para vivir.
¿Podría caso existir Wonderwall en una existencia sin motivo? Es imposible. De alguna manera cósmica, algo o alguien ayudó a esos chicos a hacer esa maravilla. Y luego, ponerte la canción en tu iPod a todo volumen mientras tarareas y quizá pienses en ella (si la tienes), de alguna manera, cuerra el círculo de maravilla inexplicable.
Es intolerable pensar que no signifique nada la motivación que puedo sentir al ver al abuelo en el final de Salvar Al Soldado Ryan, la emoción desatada con Rafa Nadal en Wimbledon, los gritos al Chava en L'Anglirú, las lágrimas derramadas por mi Real Sociedad. Es impensable que no merezca la pena todo esto aunque fuese sólo por uno de esos momentos de victoria o derrota, por leer las líneas de Torcuato Luca de Tena con un nudo en la garganta.
Cada precioso e irrepetible instante como los mencionados, hace que merezca la pena estar aquí, perdidos en el universo. Luchemos, pues, por los pequeños detalles de la vida.

1 comentario:

Vyilm dijo...

Que sepas que por tu culpa llevo casi una hora viendo vídeos del Monstruo de las Galletas. Cómo me meo macho, aunque el mejor sigue siendo el Chef Sueco.