Demasiadas bacalás seguidas llevo ya (reacciones al blog), esto no puede ser bueno... Y ningún comentario sobre mis crípticos pensamientos, eso sí es bueno, quiere decir que la gente no está tan mal como yo.
Hoy en clase de Redes, de las más interesantes que tengo ahora por cierto, twitteando un poco gracias a las perlitas que dejaba el profesor. Parece ser que según él hay posibilidades de conflicto nuclear (Dios no lo quiera), porque lo ha dicho con bastante aplomo. Aún así, al final ya de la clase, cuando estaba la cosa aburrida, me he puesto a leer la inciclopedia de Carrusel, y no he podido evitar descojonarme al leer las míticas frases del gran Poli, crack donde los haya. "
Algunos jugadores de 30 años parece que tienen 10 años menos que jugadores que tienen 10 más que ellos", "E
l Arsenal no era lo que es", "E
n el segundo tiempo esto va a cambiar, ya te digo si va a cambiar: los de azul se pondran en un lado y los blancos en el otro" o "Y
o me levanto, me ducho, me echo colonia y me vuelvo a acostar... Es que éso es divino. La colonia sobre todo te la echas cuando hace frío, si tú te la echas, como tiene alcohol, te da un calorcito en el cuerpo que se te ponen todos los pelos de punta, y luego te metes en la camita nuevo, todo duro y todo fuerte..." son algunos ejemplos
de los muchos que hay... Tremendo Poli, que aunque muchos no lo crean, sabe con qué nos reímos y lo ejecuta a la perfección.
Por cierto, que a todo esto, y aunque no lo he podido ver casi, España ha toreado a Francia. Hay que aprovechar el momento y ganar el Mundial.
Yo siempre fui de los que se mantenían a la sombra. De esos que son líderes pero no dan la cara, que tienen grandes ideas pero no las ejecutan ellos, si no otros a los que ese papel se les da mejor. De vez en cuando, el destino, siempre caprichoso, me ponía en primera línea, como retándome para ver cómo me desenvolvía. Y así surgían días de gloria, como ganar un estúpido torneo de 3x3 con un triple, que, lejos de ser estúpido para mí, era lo más grande a lo que podía aspirar en ese instante. Y soñaba con finales felices como en las películas y los libros, donde, a los chicos buenos, les acaban pasando cosas buenas. Donde al final del partido, el quarterback daba un pase de medio campo entero y se iba a celebrarlo con la chica de sus sueños, casco en mano, y por supuesto, ésta justo estaba esperando lo mismo. Soñaba con ser Jordan, con hacer el Pro Evolution mejorado y el Metal Gear Solid de turno, o con darle una lección a Armstrong en el Alpe D'Huez.
Ahora ya sólo sueño con chicas con los ojos tristes, con ir en bicicleta a la universidad o con correr por La Concha desnudo con la Real campeona. Y sigo a la sombra, porque si me da el sol igual no soy capaz de encajarlo, y eso me asusta. Me asusto por nada de nada. Pero, algunas veces, te sacan a combatir, o te dan ganas de saltar. Y hay que estar preparado para meter el triple y ganar el torneo, o sacar un 7, o irse a Milán.
Así que, hay que prepararse para inventar un final, un final de esos felices.
(Escrito así sobre la marcha, tampoco le busquéis mucho sentido...)