Puente.
El viernes embarco en el coche con destino San Sebastián. Mi amama está un poco mal y aprovechamos el puente para ir a verla. Me llevo poco equipaje. Con mi iPod será casi suficiente. Unas cuantas horas después llegamos. Lo primero que hago allí es comprobar que mi amama está mejor de lo que sospechaba, me dice que me quite la barba, y yo que se cuide mucho. Poco después estaría en la cama dando las gracias a Dios, con un poco de tiempo para evadirme jugando un ratito al FF II.
El sábado la familia se levanta, y tras otra visita al tema importante del viaje, y tras un paseo por la ciudad más bonita del mundo, comemos en casa de mi tía y pienso con mi hermano qué haremos esa tarde. Al final decidimos ir al partido de la Real en Anoeta, contra el Alicante. Andamos un poco hasta el centro y allí me despido de mi madre hasta más tarde. Cogemos un autobús lleno de txuri-urdines que nos dejará en pleno meollo. Cuando bajo del autobús se nota plenamente el ambiente pre-partido. Como no tenemos mucho tiempo vamos directamente hacia las taquillas. Allí hay un señor montando el pollo, y otro comprando o eso me pareció. Al final nos toca, y como llovía empiezo a preguntar sobre unas entradas "baratas", que no nos mojemos, que se vea bien... Lo típico. El caso es que de repente llega un crack donostiarra y me dice. "¿Qué estáis, esperando a comprar?". Le respondo que sí, y me dice que tiene algo. Pienso, vaya, "reventa", a ver si las saco más baratas. Pero el crack me dice que le sobran entradas y que nos las da. Nos da cuatro entradas aunque le dijésemos que éramos dos, y tras agradecérselo profundamente se va. Corro tras él y le pregunto que por donde entramos, y me lo dice, y le vuelvo a dar miles de gracias. Entramos por la puerta 16 creo recordar, y al entrar en lo que realmente es el estadio están con el minuto de silencio. Tras esto nos acomodamos en nuestros estupendos asientos. El partido transcurre entre robos del árbitro, y gritos que pasan desde un clásico como ¡REAL!¡REAL! a ¡FUERA!¡FUERA!¡FUERA!. Yo añado al repertorio buenos gritos como Desgraciao, Mariconazo, Hijo de tal, cabrón, pero qué coño pitas, me cago en muchas cosas... Míticos los gritos Díaz de Cerio, o Bravo para nuestro porterazo chileno. Al final conseguimos marcar, lo hace Aramburu, y anulan un gol al turco Necati totalmente legal. Con un poco de sufrimiento pero nueva victoria en mi nueva visita a Anoeta. Cabe destacar las pañoladas y abucheos que se llevó el árbitro en el descanso y al final, y que cuando marcamos el gol le estallé una bolsa casi vacía de gusanitos a un señor de la emoción. Cuando acaba el partido me hago un par de fotos en Anoeta, que nunca vienen mal, y acabamos saliendo mientras mi hermano no se cree todavía que nos regalasen las entradas. A la salida del partido nos añadimos a la manifestación por la justicia en el fútbol, y luego cenita familiar y a dormir de nuevo.
El domingo hubo misa, paseo gigantesco por toda la preciosa bahía, comida excelente y cena en casa.
Y el lunes, tras despedirme de mi amama hasta muy prontito en Navidades, de nuevo misa por la Inmaculada, y comida magnífica para salir de nuevo hacia Madrid. En Somosierra ya había atasco, y hubo que tener paciencia. Ayudaron Editors, Interpol, Glasvegas...
Y no mucho más de puente. Todo bien.
Hoy poca cosa. Nada destacable al menos después de mi parrafada. Mañana más...
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