Un duro día. Me levanté pronto para ir a clase, y 6 horas de clases son 6 duras horas de clase. Aún así llegué a casa feliz y contento y me volví a ir en menos de 2 horas para echarme un basket con un colega. Tras unas andanzas por la ciudad, acabamos jugando con un variopinto grupo de personajes. Alguna buena jugada que recibió aplausos. Pero lo bueno estaba en la cancha de al lado con mi musa baloncestista. Como diría La Sonrisa de Julia, Es espectacular... Luego una pequeña partida de póker con ganancias, que había gente que necesitaba practicar para un torneo.
No estuvo mal.
1 comentario:
Tío no sé a que esperas para pedirle matrimonio. Mujeres como esa hay muy muy pocas.
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