Diario del puente, día 4.
"El día amaneció tarde para algunos, tras los excesos de anteriores veladas. Algunos dicen que ese día en realidad no iban a realizar ningún festejo, que simplemente querían quedarse viendo a Leo Messi corretear entre jugadores del Murcia. Otros en cambio, esperaban con ahínco ese día, para poder dar rienda suelta a sus recientes habilidades adquiridas en la pista de baile y diversos asuntos más. Desde luego, lo que nadie esperaba es acabar en compañía de un Citron, dos aparcacoches y pensando en qué desayunarían los americanos.
Todavía no me explico muy bien cómo, pero se que todo empezó viajando a un lugar muy lejano, el Salamanca. Se dice que el sheriff y jefe es un crack que no mide muy bien la noche. El caso es que se llegó al punto de reunión salmantino, algunos más pronto que otros, y la primera avanzadilla realizó la conquista de la zona peligrosa, por la que todos los machos de la manada pelean, la explanada de las bolas locas. Allí, unos y otros apaleaban a las bolas coloridas con sus palos, y fingían ser hasta buenos. En ello, y entre jugo de uva con coca, licor de patata y zumo de cebada, un valiente realizó una incursión en terreno montañoso. Una cordillera formada por hasta seis ocho-miles. En ese terreno todos saben quién manda. Las hembras más poderosas.
Bien es sabido que muchos acaban cayendo en las garras de la tentación. Así, el grupo se fue reduciendo a medida que se acercaban y quedaban prendados de las chavalas. Pero como la dinámica no era positiva, cesamos al entrenador y decidimos un cambio de local. Tras convencer de manera inusitada a tres indecisas personas, unos fueron en coche y otros en taxi, al local de moda de la noche, el Tex Mex. Antes de ir, todos tuvieron sus anécdotas, pero como yo sólo pude ver las mías, recuerdo que hubo un buen CRACK, un clásico "¡Compra!¡¡¡VENDE!!!" y algún que otro grito que ahora no puedo recordar.
Llegados a zona mejicana, las cosas se pusieron al gusto de T-Mac. Podía lanzar de dos constantemente, e incluso permitirse tirarse alguna de tres. Con esto me refiero a que se pudo vacilar bastante bien, que el ambiente era muy agradable, y que los triples eran intentos de humillaciones diversos. Por lo que pude observar desde mi posición, la gente se lo pasaba bien, y hacían sus mejores pasos, conjuntándolos con los de la más alegre mozuela que había por allí. Después de esto me vienen flashes ante mis ojos. El DJ poniendo Read My Mind para deleite de tres victims, un poco de Arctic que no terminó de enganchar al público, intentos de violaciones frustrados ante reprimendas y empujones de sus amigos y amigas por parte de altas esferas, recordatorio de nombres y pregunta de cuál era el suyo, respondido al grito de Morena Mía de Bosé, e incluso casi peticiones de mano con "Que nadie como tú me sabe hacer café". Antonio empezó huyendo pero acabó resistiendo bien mis ataques, y todos danzaban de un lado a otro felices, menos el pívot del equipo, que acabó indignado ante las represalias recibidas. En fin, que acabó sonando Wonderwall mientras las mozitas se despedían, con alguno que otro arrodillado en el suelo.
Pero no todo acabó cual Oasis en el desierto. Tras esto conocimos a una chica fuera, que se presentó a todos nosotros y nos preguntó por algo. Yo entendí que preguntaba por Claude Makelele, pero nunca me quedó claro, porque ella dijo algo así como que lo importante era el buen uso de los perdigones. Ya montados en el batcoche, intentamos combatir el mal y eliminar algún maligno pipa, pero acabamos en las fauces de un local de NO moda, con Citron, y tanto puertas como aparcacoches hasta los huevos, hablando claro. John Benjamin no cesaba de dialogar con mujercitas, cada una distinta de la anterior, mientras T-Mac se hallaba en éxtasis de enamoramiento a causa de una especie de semidiosa de la acera de enfrente. Así dos valientes fueron a decirle que qué hacía, que si podían ayudarla en algo, pero parece ser que la misión fracasó, y no se volvió a saber de ellos. Tras más cositas interesantes que tampoco puedo recordar, acabamos en la ya clásica manifestación del ketchup ante el Badulaque de Apu, y los rastreadores del grupo intentaron olfatear bocatas sin éxito. Tras esto, el grupo se separó. T-Mac volvió a casa y ahora vive feliz con su mujer y su pato Sheva. Javi llegó a su casa, pero se levantó a la mañana siguiente en pijama en Pitis y todavía no ha podido volver. Álvaro volvió a su casa y sigue esperando al telepizza. Jose es dueño de una fábrica de cajas y todavía recuerda esa historia a sus empleados. Antonio estaba volviendo a su hogar, pero prefirió quedarse en el PizzaJardín, donde ya está criando a su tercer hijo. Y Jorge nunca se recuperó de todo aquelló, y continua ingresado en la tercera planta del ala para casos agudos del Hospital rojo de Madrid. Además, Fernando es Presidente del Gobierno gracias a no haber salido esa noche."
Diario del puente, día 5 y último.
"Y el día quinto, viendo que todo estaba bien, todos descansaron"
1 comentario:
Katon, Goukakyu no jutsu.
Publicar un comentario