Gran viaje a Salamanca.
Noches excelentes con búsquedas a gritos de Stelea. Días magníficos llenos de pintxos y cañas. Increíbles bailoteos en variopintos locales de moda. Extraños y ricos chupitos en las "falsas" chupiterías. Excelsos personajes que amenizaron de gran manera la noche de sábado. Pizzas a las 9 de la noche o 5 de la mañana. Montañas de salchichas o sopas de conejos. Prestiputas en el suelo o ratas aplastadas. Ronquidos en dolby envueltos en sacos de sueños. Chicas con gorros que se fotografían a nuestra vera. Ranas no descubiertas, ni siquiera su fachada. Catedrales y Universidades junto a ventoleras y lloviznas. Escenas de acción con vehículos de cuatro ruedas. Yo lo que quiero es que todas me coman la PI PIRIPIPI PIRIPIPI... Nociones de teletexto bajo fotos de Bustamante. Álbumes de fotos para rellenar de historia. Robots, Polcas, trucos mágicos, Madonnas y muchos más pasos para humillación de Mark Lenders. Gritos de enséñanos cosas a mujeres de altavoces. Cafés, cocacolas y zumos ante Salamanca-Elche en el plus. Intensos billares ante profesionales del campo. Búsquedas de Carrusel por la carretera. Perros ladrando de madrugada y TopoLagartos siempre alerta. Y muchas cosas más que no puedo ahora mismo recordar.
Mis más sinceros agradecimientos a mis compañeros de aventuras y viajes, Martín, Javi y Jorge. Una nueva proeza a recordar.
Dignos, quedándome muy corto con dignos, de mencionar los compañeros "salmantinos" (no todos son de allí), con quienes pasamos horas del fin de semana. Quique auténtico crack, Alberto muy grande, y Berta impactante e increíble persona.
Y mención aparte la gran anfitriona, merecedora de cuantos halagos existan, que nos soportó casi todos los segundos del finde. Miles y miles de gracias a Gema.
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