Llego a clase, una media hora después. El retraso es de dos horas.
Doy una hora de clase. En el trayecto el conductor anuncia que se ha extendido una estación más. La cosa empieza a ponerse realmente fea.
Para cuando salgo del metro, ya son 4 horas de retraso.
Probablemente mañana ese tramo de la línea 6 no exista.
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