La voz que tanto me gusta de Mikel sonaba acompañada de las dos guitarras, y pese a que él opinaba falta de afinación, para mi el resultado fue magnífico. Rubén, que punteaba con estilo la guitarra, aportaba los coros, e incluso cantó sólo un poquito, con Mikel mofándose a su lado, en buen plan por supuesto.
Se anunciaba que Mikel Erentxun tocaría temas de su último disco y otros éxitos, y la verdad es que salí muy contento con la elección de canciones, porque entre bastantes otras, tocó ¿Quién se acuerda de ti?, Mañana, o la grata sorpresa Todo Es Igual Siempre. El concierto duró más de una hora y cuarto, y finalizó con el éxito asegurado de Cien Gaviotas, en la que el foro de la Fnac se puso en pie y se acercó al cantante.
Cuando acabó, con Quique de fondo otra vez por cierto, esperé a que saliese de nuevo para firmar, fotos de rigor, y demás asuntos post-conciertos. Cuando me llegó el turno le pedí que me dedicase mi disco de El Corredor De La Suerte, y además me hice una foto con él. De despedida le dije que a ver si subía la Real, a lo que me respondió que eso va a estar difícil, como es normal por otra parte.
Así que todo fue perfecto, una tarde-noche increíble, y me volví a casa con la sonrisa en la cara, el disco firmado, una foto (en cuanto pueda la pondré), y lo más importante, una experiencia inolvidable.
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