
Hoy fue el día del cagómetro.
La Real se jugaba el apurar sus opciones de salvarse ante el Nástic,en Tarragona.Marcó pronto el "tronco" Garitano,cabeceando a placer al segundo palo,y el 0-2 de Savio poco después podía hacer suponer que la cosa podría ir bien.Pero un gol de Portillo activó el nivel rojo del cagómetro,que estaba prácticamente por las nubes.La Real está prácticamente descendida,pero aún así la esperanza existe,y desde el 1-2 al final del partido,incluso con el 1-3 de Ansótegi,mi miedo y el de mi hermano era desorbitado.Ésto explica el grito de furia cuando marcamos el tercero,pese a que Levante y Bilbao iban ganando.
Pese a todo,toca luchar con el Bilbao,que es sabido tiene decreto ley para no bajar a segunda,al menos mientras Villar dirija el cotarro del "fúrbol",como diría el susodicho.Ya se verá,la semana que viene Celta.Que agonía.
Pero donde realmente ha explotado el cagómetro es en Barcelona.Tras lo del Getafe aquello echa una peste,y realmente no han sabido aguantar la presión.Hoy sólo marcaron de penalti,y un empate les deja como segundos,tras el Madrid de Capello,que mantiene viva la flor de su...
¿Sabrá aguantar la presión el Madrid?Queda poco para saberlo.
Evidentemente,el maestro Rafa Nadal es ajeno a este invento de Tomas Guasch del repetido cagómetro.Se adjudicó por tercera vez consecutiva el torneo romano,y ahora toca Hamburgo y Roland Garros,en el cual Federer ha intentado basar la temporada.
La final de Rafa ha sido fácil dentro de lo que cabe,y se la adjudicó en dos sets.Veremos cuantas victorias más puede acumular este monstruo de la tierra batida,porque el día que pierda será más noticia que todos los torneos que está ganando.
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