El miércoles es probablemente el día más desaprovechado en la Facultad. Coñazo tras coñazo, acabas por no enterarte de nada, perdiendo el tiempo y maldiciendo profesores. Y es que no es normal ser un hooligan de Wikipedia, o llegar a clase, soltar un rollo de 20 minutos, y preguntarte si la estás siguiendo. Pues claro que no te estoy siguiendo tía, no me he enterado de nada. Es más, si me apuras, no sé ni la última frase que has dicho, así que no te molestes en preguntarme. Pero en lugar de eso haces con la cabeza que sí, y te escondes tras el monitor, mientras echar miradas furtivas a cosas más interesantes, y le twitteas a tu colega de al lado que se entere que esto es muy importante...
En cambio por la tarde, y como las apariencias engañan, con el más inesperado es con el que más aprendes. Y, as always, la gente opina al revés que yo, y yo odio a los profesores populares, y me gustan los odiados. La ironía siempre fue lo mío.
Un
vídeo que he twitteado que me he descojonado.
Por cierto, en el metro he pateado la bolsa de una tía. Ha sido sin querer, pero merecido. La gente sale del metro, ocupa todo el pasillo de las escaleras (no mecánicas) y encima de que pasas por un ladito como puedes te miran como perdonándote la vida. No iba a quedar uno vivo...
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