lunes, 29 de junio de 2015

I was a writer

O'Caldiño a veces recuerda a una novela de Hemingway, donde el placer de emborracharse con algunos amigos y el orgullo patrio se entremezclan hasta que no puedes distinguirlos. Sentirse cuidado es probablemente uno de los factores más decisivos para un negocio, o eso es lo que he aprendido a lo largo de mi experiencia como cliente. Y la verdad es que en O'Caldiño el trato es espectacular.

El moustache sigue siendo sensación en algunos lugares y creo que tomé una buena decisión cuando, probablemente, llegué al punto de no retorno al mezclar a Kerouac con éste.

El calor es insoportable, el aire se hace imprescindible y el odio al verano y sus temperaturas aflora en esta época.

Algún día quiero ser escritor. Quiero ser por lo menos una copia de Bukowski, o de Luca de Tena, o de Kerouac. No me atrevería a serlo de Dostoievsky. Pero algún día me gustaría ser escritor.

sábado, 27 de junio de 2015

Insane

Is there anything less abstract than dying day by day?

Charles Bukowski. Betting on the muse.

miércoles, 24 de junio de 2015

Memories y moustaches

La vida va pasando y yo sigo empeñado en mi teoría de "let's create some memories". Hoy escuchaba decir a los jefes que " este llegará muy lejos" mientras se supone que no les escuchaba, todo gracias al moustache que surgió de Kerouac y unas cuantas cervezas. También sentía el trepidar de la vida cuando han visto mi mapa de EEUU. O cuando me han invadido las lágrimas recordando los posts de mi viejo ZX.

Al final la cosa es dejar alguna huella mientras pasas por aquí, aunque en realidad sepas que la siguiente ola llegará pronto y la borrará de la orilla.

Gracias por todo Tim. Parece una tontería pero no lo es...

martes, 20 de enero de 2015

Era el final del continente, todo se la sudaba a todo el mundo

Hoy he acabado En el camino de Jack Kerouac, y cuando lo he actualizado en mi aplicación Goodreads y puntuado con cuatro estrellas, he escrito una pequeña crítica que decía:

Llegó un momento que me atrapó por completo, podía sentir también yo esas ganas de vivir, esa eternidad dentro de cada fugaz instante. Tras una pequeña decepción con las primeras (bastantes) páginas, mejoró y mejoró hasta que despertó el Dean Moriarty que llevo dentro.

Y es verdad. Pese a que al principio estaba algo decepcionado, seguramente porque tenía grandes esperanzas en este libro, lo cierto es que finalmente ha conseguido conquistarme. Por las pocas críticas que he leído, creo que la gente se fija en detalles del libro que al final no son lo más importante aunque sí lo más evidente. Yo lo que creo es que Kerouac intenta transmitir esas ansias de vivir de las que hablaba antes, ese disfrute de la vida ya sean momentos álgidos o tristes, esa sensación de que la vida es maravillosa y que de alguna romántica manera es imposible aprovecharla del todo. Dean es todo aquello que muchas veces querríamos hacer pero no nos atrevemos, y no hablo de las, como comentaba, evidentes partes, como drogas, putas o abandonos, si no de aquellos impulsos que siente o esos trances en los que entra. Es difícil de explicar, pero yo creo que lo entiendo.

Mañana empezaré Picture this de Joseph Heller. Dejo la generación beat para, supongo, volver a encontrarme con el humor absurdo que Trampa 22 destilaba y Tan bueno como el oro acariciaba.


Por último, os dejo una entrega de Conversaciones reales que escuché el otro día en una aventura por el centro.

"Pero a ver. Es que tú eres un pivón, y él, muy guapo no es...".

jueves, 1 de enero de 2015

Con la botella

Había dejado de ponerle una banda sonora a su vida llevando los auriculares a todas partes, haciendo especiales las escenas más banales. En realidad a veces pensaba que era cosa de adolescentes, que llega un momento en que ya no lo haces. Quizá había cambiado y había tenido decepciones musicales que acabaron llevándole a ese silencio. Lo cierto es que a veces lo echaba de menos, y por eso aquella noche, sin testigos, se había puesto esa versión acústica en el móvil mientras volvía a casa con aquel punto de inspiración del que Bukowski habla en sus libros. Había sentido ganas de escribir, de dejarse llevar de nuevo rellenando el blanco con palabras que realmente tienen difícil significado para cualquiera que no fuese él. Estuvo a punto de levantarse y hacerlo, pero finalmente, el cansancio y la comodidad de la cama le hicieron perder la batalla. ¿Se lo hubiese podido permitir Charles?