martes, 11 de enero de 2011
Lease-back
Tras estos spin-off, volvemos al alquiler en Jack en Milán. Bueno, de hecho es un lease-back que me ha ofrecido Badiola y he aceptado... Nos vemos por allí.
miércoles, 5 de enero de 2011
Recuerdo que...
Recuerdo que siempre que nos quedábamos a dormir allí, nos obligaba a desayunar. Nos sacaba muchas cosas, y recuerdo unas galletas rectangulares pero como con circulitos en los bordes, las que llaman tostadas, que a mí me gustaban mucho. Pensaba, éstas no hay en Madrid. Mientras tanto, ella se tomaba cosas en una taza que a mí me parecían asquerosas. Solía tomar compota, o caldo con pan... Pero a nosotros siempre nos sacaba cosas del armario enfrente de la cocina, y nos decía que qué taza queríamos...
También me acuerdo de que íbamos todos a la playa. Bajábamos a su sombrilla de La Concha, y ella hablaba con los vecinos mientras yo soñaba con ir al gabarrón, o ya de más mayor iba. Siempre se cambiaba con una cosa alucinante, una especie de camisón, y así nadie tenía que sujetarle la toalla como a mí.
Luego siempre íbamos a casa, y me parecía increíble lo buena que estaba la comida. Pensaba que allí hasta la ensalada me gustaba muchísimo.
Siempre nos decía que si queríamos leer el periódico, porque antes no había internet, y no nos enterábamos de las cosas de la Real. Luego nos decía que si queríamos merendar, y siempre le decíamos que no, que tranquila, pero ella siempre sacaba algo, siempre nos obligaba a comer algo.
Por supuesto que recuerdo cómo mi hermano mayor era su favorito. Le quería muchísimo, y siempre le daba más besos que a los demás. Esos besos sonoros que nos daba a todos. Al llegar, o justo antes de irnos, cuando preguntaba a ver que si no nos podíamos quedar más, que cuánto tardábamos en llegar, y que llamásemos nada más estar en casa.
Desgraciadamente también tengo que recordar cómo quería a mi aitona, y cómo se apagó cuando éste nos dejó. Pero aún así me encantaba oírla reírse, cómo se reía cuando preguntaba algo a mi hermano pequeño o a nosotros, o cuando se metía con nosotros por llevar barba.
Una vez estaba en un campamento, y fuimos a San Sebastián, y yo aproveché el rato libre para ir. Siempre recordaré lo contenta que se puso, y cómo siempre lo recordaba a partir de ese día. Me dio un bocadillo de jamón serrano que cortó ella, para envidia de mis compañeros a los que se lo decía después. Fue una gran decisión, me alegro mucho siempre que me acuerdo.
Hoy ya no está, pero al menos yo me podré acordar de vez en cuando de todas esas cosas, y muchas más. Seguro que ahora mi aitona y mi amama están allí arriba, cenando con alguna persona importante de la Real o algo así.
PD: También me acabo de acordar de cómo me gustaba que me llamase txintxo... ¡Qué txintxo eres!
También me acuerdo de que íbamos todos a la playa. Bajábamos a su sombrilla de La Concha, y ella hablaba con los vecinos mientras yo soñaba con ir al gabarrón, o ya de más mayor iba. Siempre se cambiaba con una cosa alucinante, una especie de camisón, y así nadie tenía que sujetarle la toalla como a mí.
Luego siempre íbamos a casa, y me parecía increíble lo buena que estaba la comida. Pensaba que allí hasta la ensalada me gustaba muchísimo.
Siempre nos decía que si queríamos leer el periódico, porque antes no había internet, y no nos enterábamos de las cosas de la Real. Luego nos decía que si queríamos merendar, y siempre le decíamos que no, que tranquila, pero ella siempre sacaba algo, siempre nos obligaba a comer algo.
Por supuesto que recuerdo cómo mi hermano mayor era su favorito. Le quería muchísimo, y siempre le daba más besos que a los demás. Esos besos sonoros que nos daba a todos. Al llegar, o justo antes de irnos, cuando preguntaba a ver que si no nos podíamos quedar más, que cuánto tardábamos en llegar, y que llamásemos nada más estar en casa.
Desgraciadamente también tengo que recordar cómo quería a mi aitona, y cómo se apagó cuando éste nos dejó. Pero aún así me encantaba oírla reírse, cómo se reía cuando preguntaba algo a mi hermano pequeño o a nosotros, o cuando se metía con nosotros por llevar barba.
Una vez estaba en un campamento, y fuimos a San Sebastián, y yo aproveché el rato libre para ir. Siempre recordaré lo contenta que se puso, y cómo siempre lo recordaba a partir de ese día. Me dio un bocadillo de jamón serrano que cortó ella, para envidia de mis compañeros a los que se lo decía después. Fue una gran decisión, me alegro mucho siempre que me acuerdo.
Hoy ya no está, pero al menos yo me podré acordar de vez en cuando de todas esas cosas, y muchas más. Seguro que ahora mi aitona y mi amama están allí arriba, cenando con alguna persona importante de la Real o algo así.
PD: También me acabo de acordar de cómo me gustaba que me llamase txintxo... ¡Qué txintxo eres!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)