
Grandioso concierto de Coldplay en el Palacio de los Deportes. La cosa pintaba bien con super-telonero Albert Hammond Jr. (guitarra de los Strokes para los no expertos) y el gran nuevo disco de los chicos de Chris Martin. Pero como poco los británicos cumplieron las expectativas. Pero empecemos desde el principio.
La cola era tremebunda en la plaza de Felipe II, por cierto destrozada y lamentablemente adornada. Pero gracias a la compañía de los clásicos Pal y Jose, y la siempre grata de Bruna y Rocío la espera no se hizo larga. A todo ello intenté contribuir ofreciendo cerveza hábilmente sacada de un bolsillo cual, en palabras de Bruna, Popeye. El caso es que tras unos cuantos tejemanejes y triquiñuelas acabamos entrando en una aceptable posición. Ya dentro del recinto me compré la casi obligada camiseta de concierto (al final acabé con dos), y esperamos a mi amado Albert, que fue puntual cual británico aún siendo californiano.
Hammond comenzó tocando un par de su primer disco, para ir abriendo boca en su mini-concierto. Después presentó varios cortes de su recién estrenado segundo LP, e intercaló por ejemplo la ya clásica
Back to the 101. El Jr. de los Hammond tocó entre otras
Holiday,
Cartoon Music for Superheroes,
Victory At Monterey o su nuevo single
GfC. Además tuvo el detalle de dejar sonando a su salida
Spooky Couch (canción que ambienta este blog ahora mismo). Sin duda un crack, que me ha deleitado, y que ha sonado tan bien como esperaba.
Tras el virtuoso guitarra la espera se hizo un poquito larga, pero todos sabíamos que merecería la pena. Así que mientras nos entreteníamos observando los preparativos, se hizo tiempo para que se deslizase una especie de telón sedoso negro, tras el cual comenzó a sonar
Life in Technicolor, para delirio de los presentes. Nunca unas siluetas sonaron tan bien. Finalmente se abrió el telón, y como en una buena película Chris Martin comenzó su tremendo espectáculo (digno de verlo). Chris se preocupó por el público y preguntó si estaban bien a la izquierda, como estaban los in the middle, los de la derecha y los del back. Y tras avisarnos de que su español era pésimo (afirmación con la que no estoy de acuerdo), empezó realmente lo bueno. Coldplay es una de esas bandas que prácticamente pueden hacer lo que quieran porque son muy buenos y la gente lo sabe. Así que Chris empezó tocando temas como
In My Place o
Clocks y a pasearse por las pasarelas, acabando incluso una canción cantando en el suelo con el guitarra Jon Buckland riéndose mientras le levantaba. Tras los clásicos con los que apagar las ansias de los amantes de los inicios del grupo, Chris y compañía repasaron casi la totalidad de Viva La Vida Or Death And All His Friends. Tocaron "esta canción va de muertis (...)"
Cemeteries of London con su mítica frase "The morning is for sleeping", tocaron
Lost! que tiene una personalidad tremenda, tocaron
42 que es realmente apoteósica y en mi opinión de las que llevan el sello Coldplay, tocaron
Violet Hill y tocaron
Viva la Vida, lo que hizo que la locura se desatase. El "UoooOOOoooOooo" de Viva la Vida no cesaría ya de repetirse en todo el concierto tras la tremenda interpretación de ésta. La banda aún tuvo tiempo para tocar cortes como
Speed Of Sound,
The Hardest Part,
God Put A Smile Upon Your Face en una "extraña" pero brillante versión en un extremo de la pasarela con el grupo reunido; y por supuesto tuvieron tiempo para
Fix You, ya imprescindible, legendaria y que dejó al borde de las lágrimas a los presentes (o al menos a mí).
Pero tuvieron incluso más tiempo, para acercarse a una grada del Palacio y tocar un par de canciones, entre las cuales el megacrack Will Champion interpretó una rareza que el grupo permite
descargarse en su página,
Death Will Never Conquer, con una letra por cierto épica.
Y cuando los chicos se quedaban sin tiempo, (que no se quede sin nombrar Guy Berryman), decidieron acabar el concierto como merecía. Como a la gente le gusta, con varios bises. Y es que interpretaron de manera magistral
Politik. Escenificaron
Lovers In Japan como los ángeles, con miles de mariposas de colores cayendo del techo y la afición ya prácticamente desbordada. Cantaron
Death And All His Friends, auténtico temazo, que lo tiene todo, letra, música, sentimiento, perfecta para conciertos y probablemente la mejor de todo el último disco. Y por último, para finalizar, con un público entregado y sumiso a la épica de Coldplay, Chris Martin empezó a tirarse mariposas en la cabeza mientras comenzaba a interpretar la legendaria
Yellow. Un final al que se le podrían aplicar todos los tópicos adjetivos como apoteósico, épico, alucinante, mítico y demás. Tras "look how they shine for you" cantado al unísono por seguramente el 95% del estadio, Coldplay se despidió con no menos de tres reverencias, y entre los vítores del público, tan extasiado que casi no podía ni pedir otra canción más.
PD: Por mi parte gracias a todos mis acompañantes y sobre todo a Coldplay, especialmente a Chris por el magnífico show que nos ha brindado. Nos vemos pronto Coldplay.
PD2: Puede parecer exagerado el uso de palabras como épico o legendario, pero no lo es en absoluto.